EFE MADRID
Las principales inmobiliarias que cotizan en Bolsa cerraron el primer semestre con pérdidas, aunque las redujeron un 75 por ciento sobre el mismo periodo de 2008, hasta los 1.217 millones de euros, gracias a la venta de activos y a menos provisiones por depreciaciones que hace un año. Este dato se desprende de las cuentas anunciadas por firmas del sector como Metrovacesa, Colonial, Martinsa-Fadesa, Realia, Afirma o Reyal Urbis.
La difícil situación que atraviesa la economía en general, y el mercado inmobiliario, en particular, con la paralización de las ventas de viviendas ha dejado la facturación conjunta en poco más de 2.000 millones, un 20,4% menos. Además de a la actividad de promoción residencial, la restricción de crédito también ha dificultado que la compañías desinviertan en proyectos de patrimonio y en suelo.
Aún así, muchas de ellas han vendido aquellos activos considerados como no estratégicos, como Inmobiliaria Colonial que se deshizo de propiedades en alquiler por 200,9 millones de euros, así como suelo valorado en 37,5 millones, lo que le ha ayudado a reducir su pérdida un 85%, hasta los 363,1 millones.
Esta difícil situación también ha llevado a las compañías del sector a estudiar con prudencia la entrada en nuevos proyectos, así como a reconsiderar algunos ya previstos o en curso.
Así, Metrovacesa dio marcha atrás en su acuerdo con Walbrook Estate para la construcción y explotación de oficinas en la City de Londres por 250 años y vendió la torre de oficinas del HSBC también en la capital británica, así como dos centros comerciales en España por 39,7 millones y suelo por 6,95 millones.
Realia pospuso el desarrollo de algunos proyectos de inversión. Esta inmobiliaria entró en pérdidas este semestre por provisiones ante la depreciación de activos y no ingresó nada a través de la venta de suelo.
Martinsa-Fadesa tuvo igualmente que dotar provisiones adicionales en el primer semestre por 464 millones de euros por la depreciación de activos, aunque fueron inferiores a los más de 2.000 millones de un año antes. La compañía, que se encuentra en concurso de acreedores desde julio del año pasado, consiguió aumentar un 78% su cifra de negocio.
Renta Corporación vendió activos por 281,1 millones dentro del proceso de refinanciación de su deuda, en tanto que Afirma se deshizo de suelo por valor de 38,9 millones.