M. MARTÍNEZ, A. LORCA OVIEDO
Subir la tributación a las sicav, las sociedades de inversión de grandes patrimonios. ¿Sí o no? Ésa es la cuestión en la que se han enzarzado el Gobierno, los partidos de izquierda con representación en el arco parlamentario, los de la oposición y hasta los especialistas. El sábado, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sostuvo que "no hay nada" cerrado en el plan de subida de impuestos en el que actualmente trabaja el Ejecutivo, y, a diferencia de lo que señaló el miércoles anterior la vicepresidenta económica, Elena Salgado, no descartó la subida fiscal para las sicav. "Estamos abiertos a lo que se proponga. Nada está cerrado", dijo.
Varios expertos consultados coinciden en que, en caso de incremento de la tributación de estos instrumentos de inversión, el aumento de la recaudación sería mínimo, con el riesgo de que se produzca, además, una fuga de capitales. Otro asunto es que esta herramienta financiera que utilizan los grandes capitales se haya convertido en un "fraude de ley" por la composición de sus accionariados. Su funcionamiento en cuanto a desgravaciones fiscales es, según distintos expertos, similar a la de los fondos de inversión. Es más, algunos coinciden en que hay otras figuras financieras que pueden resultar más ventajosas. ¿Por qué se utilizan entonces? Porque es, afirman, una manera de mantener el patrimonio unido y porque en algunas ocasiones conlleva un entramado de sociedades que actúan en bolsa a través de fondos de inversión.
"El debate que se ha suscitado es totalmente demagógico y lo único que demuestra es que quienes entran en él no saben de qué hablan. Los que tienen mucho dinero crean figuras societarias y no tienen rentas, sino participaciones que pagan por plusvalías", asegura un experto en productos financieros que reclama anonimato. "La sicav es una anécdota y la fiscalidad de ahorro es muy parecida. Un ahorrador pequeño y medio puede comprar fondos de inversión con ventajas fiscales y tampoco paga por el traspaso entre ellos. Tocar el tipo impositivo de las sicav tendría un impacto recaudatorio prácticamente nulo".
Otro experto, que también exige anonimato por dedicarse a este tipo de productos, asegura: "Resultaría mucho más atractivo para la recaudación que actuaran sobre los fondos de inversión o incluso sobre las bonificaciones fiscales de los múltiples seguros que existen".
Una cuestión que, a su juicio, difícilmente se plantearía el Gobierno porque "afectaría a millones de personas en este país y difícilmente se atrevería a hacerlo; ni éste Gobierno ni otro". Hay otra cuestión añadida, en la que coinciden los expertos. Las sicav, en lugar de comprar directamente acciones, se mueven mediante fondos de inversión, porque así se diversifica más el riesgo.
El riesgo de la fuga
de capitales
Otro aspecto que analizan estos expertos en herramientas financieras es lo que la sicav supone para la economía nacional. "Desde el punto de vista de interés nacional, nadie que sepa de economía se quiere cargar estas sociedades porque su funcionamiento supone contratar gestoras y bufetes de abogados. Si se cambia su fiscalidad, lo más fácil es dejar España, lo que supone una fuga de capitales hacia países como Irlanda o Luxemburgo, que son muy potentes en la industria financiera y no van a poner problemas. Y eso conlleva contratar gestoras y abogados de aquellos países, y no españoles", asegura otro experto.