OTR PRESS ZURICH/ZARAGOZA
El consejo de administración del grupo automovilístico estadounidense General Motors ratificó ayer la venta de una participación mayoritaria del 55% en su filial alemana Opel al fabricante canadiense de componentes para vehículos Magna, mientras que a través de este acuerdo los trabajadores mantendrían un 10% del capital y General Motors el 35% restante. General Motors recomienda, de esta forma, aceptar la oferta realizada por Magna en combinación con el banco ruso Sberbank para que se convierta en el nuevo dueño de Opel. No obstante, la corporación señaló que los detalles de la operación se finalizarán en las próximas semanas, ya que falta la aprobación por parte de los sindicatos y la consecución de una línea de financiación del Gobierno alemán.
El plan de Magna contempla la eliminación de unos 10.000 empleos en Europa, de los que 1.700 despidos corresponderían a la planta de Figueruelas (Zaragoza), teniendo en cuenta que la producción asignada para la planta aragonesa se reduciría a 320.000 unidades, según cálculos de UGT. Además, contempla el cierre de la planta de Amberes (Bélgica).
El secretario general del Metal de UGT-Aragón, Luis Tejedor, advirtió ayer de que General Motors "va a tener problemas" con la planta de Figueruelas si Magna no modifica el plan industrial anunciado el pasado mes de julio. La producción asignada se reduciría a un máximo de 320.000 vehículos, en lugar de los 465.000 que puede fabricar.
General Motors continuará colaborando de cerca con Opel y Vauxhall para desarrollar y producir mejores coches, como el nuevo Insignia y el nuevo Astra. La compañía afirmó que la entrada de Magna y Sberbank en el capital de Opel servirá para crear una nueva organización más pequeña, eficiente e independiente para las marcas Opel y Vauxhall, que usarán su actual cartera de productos como centro de su éxito de futuro.