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Nozar trató hasta última hora de la tarde de ayer evitar el concurso de acreedores pero finalmente hoy ha presentado la solicitud ante el juzgado de lo Mercantil número 2 de Madrid, tras cerrar sin acuerdo cuatro meses de negociación con sus bancos y acreedores. La inmobiliaria se declara así en concurso (antigua suspensión de pagos) al no poder reestructurar su deuda de 700 millones de euros. Nozar llevaba meses intentando refinanciar su deuda y hace cuatro meses se acogió a la nueva figura jurídica del "convenio de acreedores" que da un periodo de tiempo a las compañías para renegociar su deuda. En este periodo y gracias a esta figura, los gestores de la compañía se protegen de que sus acreedores insten concurso voluntario.
Después de Martinsa, Habitat o Lábaro, las suspensiones de pagos entre las grandes inmobiliarias reaparecen con Nozar. La compañía controlada por la familia Nozaleda ha apurado las opciones hasta el último día del plazo fijado, pero finalmente se ha visto abocada a acogerse al concurso de acreedores, uno de los mayores del sector en España, ante la imposibilidad de afrontar una deuda financiera de 700 millones de euros. En el día de hoy vencía el plazo legal de cuatro meses contemplado por la Ley Concursal para que la compañía sellara un convenio de pago con sus acreedores.
La compañía de la familia Nozaleda se suma así a la lista de grandes compañías del sector que se han declarado insolventes desde que estalló la burbuja inmobiliaria, como son Llanera, Martinsa Fadesa, Habitat, Tremón, Aifos, Constructora Pedralbes, Edisan, Obrum, DHO y Begar, entre otros.
En una carta remitida hoy a sus trabajadores, la empresa explica que con la presentación del concurso persigue "ayudar a resolver todos los problemas que en este momento paralizan la actividad de las dos sociedades". En la misiva indican que, no obstante, la solicitud de concurso "no significa la terminación de la actividad empresarial de las dos firmas". "Más bien al contrario, nuestra pretensión es continuar desde esta nueva situación y dedicar todo nuestro tiempo a trabajar en nuestra actividad principal, cosa que en los últimos tiempos ha resultados difícil", añade. El texto está firmado por los hermanos Juan Carlos y Luis Nozaleda, quienes solicitan el "esfuerzo y apoyo" a sus trabajadores.
En cuanto al origen de sus problemas, los Nozaleda apuntan en la carta sus problemas, "sobre todo de liquidez y falta de ingresos", a la "inactividad general y, en concreto", del sector inmobiliario. Asimismo, argumentan que la referida demanda de concurso necesario que Avalantransa les interpuso a comienzos de año "perjudicó a las negociaciones con la banca y a la imagen y marca del grupo, produciendo anulaciones de ventas y otro tipo de daños".
"A pesar de ello, hemos conseguido hacer un número muy importante de operaciones empresariales que nos han permitido reducir nuestra deuda y mejorar nuestra situación de forma considerable. Pero ello no ha sido suficiente por lo que por responsabilidad debemos presentar concurso de acreedores de Nozar y de Lena Construcciones", indica la misiva.
NECESITA FINANCIAR MÁS DE 400 MILLONES
Nozar estaba inmersa desde el pasado mes de mayo en un proceso de negociación con acreedores gracias a la reciente reforma realizada en la Ley Concursal. La inmobiliaria fue una de las primeras que se acogió a una de las principales novedades de esta ley, la que favorece la posibilidad de que las empresas se refinancien antes de entrar a concurso, mediante la apertura de un plazo de tres meses para negociar un calendario de pagos de deuda con sus acreedores.
De los 700 millones de euros a los que asciende su deuda financiera (la deuda total, que incluye la deuda no financiera, se calcula en más de 2.000 millones), Nozar necesitaba refinanciar más de 400 millones que vencen de forma inmediata y recibir otros 70 millones adicionales de caja para garantizar el normal funcionamiento de la empresa.
Según los datos presentados ante el juez durante el proceso previo con Avalatransa, Nozar registró unas pérdidas de 190 millones de euros en 2008, si bien obtuvo un resultado de explotación positivo de 108 millones de euros. La depreciación de sus participaciones accionariales en compañías cotizadas hundidas en bolsa durante 2008 como Colonial, Afirma y Aisa afectó de forma muy importante al resultado neto del grupo.