BRIAN PARKIN BERLÍN/BLOOMBERG
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España criticó ayer los planes de apoyo de Alemania para Opel y reclamó la intensificación de las demandas de los reguladores de la Unión Europea para evitar que los trabajos españoles sean sacrificados por los alemanes. El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, dijo que la venta de Opel a un grupo liderado por el consorcio canadiense Magna podría violar las normas de competencia comunitarias. El Gobierno alemán tiene previsto ofrecer el fabricante de automóviles 3.000 millones de euros en avales. Los gobiernos de España, Bélgica y el Reino Unido, donde tienen su sede algunas plantas de Opel, están preocupados de que el fabricante de automóviles desplace puestos de trabajo a Alemania, debido a las ayudas. La Comisión Europea, si considera que las normas sobre los subsidios distorsionan la competencia de la UE, puede vetar o imponer modificaciones a las ayudas del Gobierno alemán.
"Ésta tiene que ser un proyecto europeo". dijo Sebastián a los periodistas. Y pidió a la Comisión Europea que sea "vigilante". La reunión entre los países europeos con plantas de Opel celebrada ayer en Berlín no logró arrojar nueva luz y llevó a Sebastián a decir que cuanto más conoce el plan, menos le gusta. La crítica española sigue a un compromiso de la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, para protegerse contra cualquier "motivo" proteccionista en el préstamo alemán. Krones señaló ante el Parlamento Europeo que ni el trabajo ni las condiciones de inversión pueden estar vinculados a la ayuda.