JORDI CUENCA
La mayoría de las cajas están recortando beneficios para capitalizarse, lo que redunda en menores aportaciones a las obras sociales. ¿Cree conveniente que siga esta dinámica?
Lo que es obligatorio en las cajas es la constitución de reservas. Del beneficio que se obtiene, al menos el 50% tiene que ir a reservas y del resto disponen libremente. Algunas llegan al 9% y otras, al 40%. El término medio está en el 25%. La crisis financiera internacional obliga a todas las entidades a fortalecerse y a prever años sucesivos más difíciles. Eso lleva a que la constitución de reservas sea aún más prioritaria. Por tanto, las cantidades destinadas a obra social son menores. No obstante, 2008 lo cerramos con una inversión de 2.000 millones, lo que nos sitúa en cabeza de las fundaciones de todo el mundo. Para 2009, hay destinados 1.600 millones y también seguimos en cabeza.
¿Deberían las cajas reorientar sus obras sociales hacia las ayudas a los perjudicados de la crisis?
Ya se está haciendo. En los últimos años se ha producido un giro muy notable en la forma de invertir. Hemos pasado de una inversión prioritaria en cultura a otra en cuestiones sociales. La crisis es uno de los factores que está contribuyendo a reorientar las inversiones de las cajas. Pese al crecimiento de los últimos quince años, en este país todavía siguen produciéndose situaciones de exclusión. No se ha avanzado nada. Con la crisis, esos procesos se van a agudizar. Eso va requerir atención y consolidación de proyectos. Por eso es de prever que ese giro social se acentúe.
¿Hacia dónde deben ir las obras sociales tras la crisis?
Hay una importante, relacionada con los jóvenes, que es la formación profesional. Es previsible que crezca. Muchas cajas tienen programas para evitar que se produzca el maltrato de la mujer. Otro problema que ha crecido en el último año es el de la violencia doméstica entre padres e hijos, en los que deberá haber programas formativos y de atención. Programas recientes que se van a intensificar son los que tratan de prolongar la vida activa de las personas mayores.
¿Qué sentido tienen las obras sociales de las cajas en un mundo en que el Estado da la mayoría de los servicios?
Lo que nosotros hacemos no lo hace el Estado. Nuestra labor es complementarlo. El Estado puede prestar atención a mayores, pero no tiene residencias. Las cajas tenemos unos 4.000 centros especializados en personas mayores. El Estado hace una labor más sanitaria y nosotros, más asistencial.