JOSÉ LUIS ZARAGOZÁ VALENCIA
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La liberalización mundial del comercio (2001) provocó una auténtica invasión de productos manufacturados procedentes de Asia, sobre todo de China, en la Unión Europea. La restricción de los aranceles en las aduanas portuarias de los principales puertos del Viejo Continente -entre éstos el de Valencia, que es la puerta de entrada de China en España- disparó las importaciones de prendas de vestir, textiles para el hogar, zapatos y juguetes en los lineales de los establecimientos. Paralelamente se aceleraban las políticas de deslocalizaciones de la industria tradicional en busca de menos costes laborales. Si en los noventa fueron los países del norte de África donde se instalaban talleres textiles de firmas valencianas como Tavex, Sáez Merino o Ferrys (estas últimas ya liquidadas y las marcas, en manos de otros propietarios), durante la última década ha sido China la que ha tomado el relevo al Magreb. Sea como fuere, las inversiones en China por parte de empresas quedan restringida a grandes compañías y no tanto a pymes.
Electrodomésticos, calzado, muebles y juguetes son los artículos más importados, mientras que los escasos artículos exportados son máquinas y algunas materias primas como la sal, yeso, pasta de madera o papel reciclado. El puerto de Valencia, en disputa con el de Barcelona por el tráfico marítimo procedente de Asia, explica la expansión de la última década -en la que ha superado en tráfico de contenedores al catalán, así como al de Algeciras, sobre todo por la apuesta de grandes navieras como Mediterranean Shipping Company (MSC), China Shipping o Maerks. Ahora bien, la caída del comercio internacional ha disminuido hasta en un 30% el tráfico de importación y exportación desde el puerto de Valencia con el gigante asiático en comparación con 2008, según constatan las últimas cifras de actividad de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV).
Además, la principal batalla de Barcelona y Valencia por el control del tráfico de China es con los grandes enclaves del norte de Europa, Hamburgo y Rotterdam. El problema es que éstos últimos tienen mejores infraestructuras ferroviarias que los mediterráneos.
Fondos extranjeros
En medio de la crisis económica, también China se ha convertido en refugio para la inversiones financiera. Según un reciente informe de PricewaterherhouseCoopers la mayoría de las compañías de gestión de fondos extranjeros en China tendrán un crecimiento anual de entre un 21% y un 100% en 2012, fundamentalmente a través de la mejora en la presentación de sus productos ya existentes, del desarrollo de nuevos productos y canales alternativos de distribución, según se desprende de la segunda edición de la encuesta "Foreign fund management Companies in China 2009" realizada a los consejeros delegados de 29 -de las 33 empresas- de gestión de fondos extranjeros que operan actualmente en China.
La actual crisis financiera tampoco frenará el incremento del número de pequeños inversores, que pasarán de los 33,8 millones actuales a casi los 69 millones previstos en 2012. Los entrevistados opinan que serán especialmente exitosos los mercados masivos (Pekín, Chongqing, Shanghai, Shenzhen y Tianjin) y los de la distribución a través del sector bancario.