EFE MADRID
?
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, defendió ayer la estrategia del Gobierno, incluida la subida de impuestos, por buscar con ella reducir el déficit público, si bien le exigió que acometa cuanto antes reformas, sobre todo la laboral. Advirtió de que de estas reformas "depende" el futuro de la economía, no ya a largo plazo, sino en el horizonte "más inmediato".
Además apuntó que la reducción del déficit público a la que se ha comprometido el Gobierno depende también de un "cambio rápido y profundo" en el mercado de trabajo, porque el aumento del paro y la subida del gasto en prestaciones dificulta tanto la recuperación como el saneamiento de las finanzas públicas. Por eso, defendió una reforma laboral en la que se busquen nuevos modelos de contratos que faciliten la creación de empleo y superen la "acusada segmentación" actual, que provoca una elevada temporalidad. Además reclamó cambios en la negociación colectiva, con revisiones salariales que tengan en cuenta el ciclo económico y la situación "específica" de las empresas y permitan a éstas contar con la "necesaria flexibilidad".
Fernández Ordóñez mostró su opinión favorable a la política presupuestaria del Gobierno y a la subida de impuestos como medida para ajustar el déficit, siempre que se acompañe de una fuerte reducción del gasto público, sobre todo el "improductivo". Así, defendió la subida del IVA porque este tributo es el que "menos mal hace" y "menos distorsiona" la economía. Los impuestos indirectos, continuó, son los que afectan en menor medida al crecimiento porque no influyen sobre los incentivos a la inversión y la creación de empleo, y también apuntó que hay "hueco evidente" para subir los tributos especiales, alcohol, tabaco e hidrocarburos. Admitió que el peso del alza impositiva recaerá sobre la "amplia" clase media y sólo criticó el cambio impositivo del ahorro.