La calificadora de riesgos afirma que las oportunidades de cumplir el objetivo de reducir el déficit por debajo del 3% del PIB en 2012 son "limitadas", aunque señala que éste debería registrar una significativa tendencia a la baja una vez que la recuperación esté en curso y se retiren las medidas para respaldar la economía, reduciendo el gasto y permitiendo la recuperación de la recaudación fiscal.
El Gobierno español paga a las agencias de rating Moody's y Standard&Poor's en torno a medio millón de euros anuales por las calificaciones de la deuda pública española y por las emisiones de divisas.