EFE WASHINGTON
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El Gobierno de Estados Unidos anunció ayer que reducirá a la mitad la remuneración de los ejecutivos de las empresas que han recibido más asistencia pública, como General Motors y Bank of America. La medida fue confirmada ayer por la presidenta del comité del Congreso que supervisa las ayudas públicas al sector privado, Elizabeth Warren.
La decisión, según Warren, es una manera de decir a los directivos que "tienen que entender que no pueden ir de fiesta como si esto fuera 2007 [antes de la crisis]. Si van a recibir dinero de los contribuyentes, eso significa que el juego tiene que cambiar", explicó en una entrevista en la cadena de televisión CBS. El Gobierno de EE UU ha decidido reducir a la mitad la remuneración de 175 empleados, los mejor pagados de General Motors, Chrysler, Chrysler Financial, GMAC, Bank of America, Citigroup y AIG.
Esas siete empresas han recibido cientos de miles de millones de dólares en fondos públicos pa?ra sobrellevar la crisis. "Creo que el hecho de que el Gobierno haya dado tanto dinero público va a hacer pensar a esos ejecutivos antes de saltarse las instrucciones sobre la compensación", dijo Warren. Los sueldos de los directivos se reducirán un 90% de media, lo que dejará la mayoría de ellos por debajo de la línea del medio millón de dólares al año.
Además, el Gobierno limitará las ventajas añadidas de ser un alto ejecutivo de esas empresas, como el uso de aviones de la compañía para viajes personales, automóviles con chófer y pertenencia a clubs exclusivos. Los ejecutivos recibirán parte del dinero que habrían obtenido como salario en forma de acciones que no podrán vender por cierto número de años. El objetivo de esa medida es limitar el comportamiento cortoplacista de los directivos, pues sus ingresos dependerán del capital de la empresa a medio y largo plazo.
El Gobierno achaca parte de la culpa de la crisis a apuestas arriesgadas llevadas a cabo por esos ejecutivos, que generaron altos beneficios a corto plazo, pero cargaron a las empresas con más deuda y préstamos de mala calidad. "Lo que tenemos que hacer es cambiar las normas básicas para alinear los incentivos de los ejecutivos con la salud a largo plazo de la compañía", opinó Warren.