EUROPA PRESS MADRID
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La pugna en el PP entre su presidente, Mariano Rajoy, y la líder del partido en Madrid, Esperanza Aguirre, sobre la designación del próximo gestor de Caja Madrid sigue sin resolverse, a pesar de la reunión que ambos mantuvieron el pasado jueves para abordar esta cuestión. Aguirre afirmó ayer que Rajoy no ha vetado a su vicepresidente, Ignacio González, para presidir Caja Madrid, e insistió en que ni ella, ni Rajoy, ni el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, pueden tener "candidato", porque ello sería "ilegal". Preguntada por si puede confirmar que Rajoy vetó el jueves a González, respondió: "No, no y no. Ni yo, ni el presidente de mi partido, ni el presidente del Gobierno puede tener un candidato porque sería ilegal".
La dirección nacional del PP estableció ayer el perfil del nuevo presidente de Caja Madrid y, a través de su responsable económico, Cristóbal Montoro, dejó claro que debe ser una persona con experiencia financiera y con reconocimiento a nivel nacional e internacional en el mundo económico, y a ser posible que no venga directamente de la política. Tales características no parecen encajar con el candidato del Gobierno de Esperanza Aguirre, sino más bien con el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato.
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, lamentó ayer la politización y batalla personal surgida en el seno del PP sobre la presidencia de Caja Madrid y abogó por que los cambios en la cúpula de la entidad se sustenten en criterios de profesionalidad. El Gobierno se opone a que el cargo lo ocupe Rato por su peso político y por el temor a que se convierta en un contrapoder desde la caja madrileña. El Ejecutivo estaría dispuesto a apoyar la designación del también popular Luis de Guindos, con un perfil más técnico.
De la Vega consideró que las eventuales divergencias del PP en cuanto a quién debe suceder en el cargo a Miguel Blesa ponen de manifiesto una "falta de responsabilidad", porque no se centran en las cualidades del futuro sucesor, sino que responden a "disputas internas" del partido. "Por su propio bien y el de sus clientes, sería conveniente elegir a una persona que tenga las mejores cualidades desde el punto de vista profesional, y que se dejaran al lado disputas internas de partido", dijo.