VÍCTOR ROMERO VALENCIA
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Es uno de los vértices de la otra cara de las cifras macroeconómicas y los grandes números de la crisis económica. El incremento del desempleo y el descenso de ingresos entre asalariados y trabajadores por cuenta propia (autónomos o profesionales liberales) ha disparado en un 30% las modificaciones de medidas establecidas en acuerdos de divorcios o separaciones. Las peticiones alcanzan principalmente a los pactos o sentencias judiciales relativas a pensiones alimenticias y proceden en mayor número de los padres, que solicitan rebajar sus aportaciones económicas, según datos facilitados ayer a Levante-EMV por Zarraluqui, despacho especializado en derecho de familia.
La responsable en Valencia, María Jesús Torres, explica que las modificaciones en las medidas se están produciendo en muchos casos en profesionales autónomos (arquitectos o empresarios) que han visto reducidos de manera notable sus ingresos. La ley permite introducir cambios en los convenios de divorcio o separación si se producen rebajas sustanciales en los niveles de renta. Parejas divorciadas están volviendo al juzgado a cambiar sus acuerdos de pensiones alimenticias de hijos o gastos extraordinarios. "Algunas parejas que llegaron a acuerdos mutuos y pacíficos de separación acaban ahora en el contencioso porque los ingresos se han reducido mucho", explica María Jesús Torres.
En el caso de despidos con abono de indemnización se producen también situaciones de desconfianza que abocan a las ex parejas a los tribunales. A la vez, según Zarraluqui, han aumentado de forma significativa las solicitudes de ejecuciones (con embargos de bienes incluidos) por parte de parejas que no reciben las pensiones alimenticias.
La responsable del despacho de abogados sostiene que se producen casos de verdadero "agobio" de padres o madres que han perdido sus empleos y son incapaces de afrontar los compromisos económicos con sus hijos. "Hay niños que han tenido que cambiarlos de colegios privados, con autobús que venía a recogerlos y comedor, a centros públicos y concertados porque una de las partes no puede asumir la factura", dice Torres.
También hay casos de parejas que se han comprado la vivienda a medias incluso antes de casarse, que han firmado hipotecas conjuntas y que después se han separado. "Ahora se encuentran con un problema grave porque no pueden vender el piso ni siquiera a un precio similar al de la carga que tiene", explica María Jesús Torres.
Cambios en los perfiles
El comportamiento del consumo de las familias también está variando, y más cuando alguno de sus miembros está en el paro. Fuentes del sector del "marketing" explican que hay indicios de que muchos grupos familiares que antes salían a cenar o comer optan ahora por pasar la tarde en el cine. "Vale seis o siete euros por persona y ocupa el mismo tiempo de ocio que salir a comer o cenar", afirma el responsable de una empresa de investigación de mercados.
"La crisis económica no es que haya sido buena para nosotros, pero han aumentado los espectadores en numerosos países", reconoció Roma Khanna, presidenta de Universal Networks Internacional, una de las líderes mundiales en canales temáticos de televisión. La crisis tiene un aspecto positivo para el mundo de la televisión en general, como explica esta ejecutiva: "A medida que la vida se ha hecho más cara, la opción del entretenimiento en casa con la familia o los amigos se ha hecho mucho más atractivo. No es tanto como decir que ha sido buena para nosotros, pero sí que ha aumentado los espectadores en numerosos países". Entre las zonas con mejores previsiones para el negocio de la televisión de pago, Khanna destaca Latinoamérica, "donde siguen aumentado la publicidad y las suscripciones a plataformas, mientras en otros mercados han ido decayendo" efemadrid