V. ROMERO/ J. CUENCA VALENCIA
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La decisión del Consell de abrir el debate de la fusión entre las cajas valencianas tiene su origen en las recomendaciones que el Banco de España lleva realizando tanto a las entidades financieras como a los distintos gobiernos autonómicos desde hace meses. La pasada primavera, responsables del organismo supervisor mantuvieron un primer encuentro con los responsables económicos del Consell para trasladarles su deseo de que se produjese un proceso de concentración de cajas de ahorro ante lo que consideraban un mapa financiero demasiado atomizado y expuesto a los riesgos del mercado. Los contactos han ido repitiéndose y está previsto que en breve -quizás la próxima semana- vuelvan a producirse encuentros de carácter técnico.
Las preferencias del Banco de España han sido tratar de impulsar cajas interregionales menos dependientes de los vaivenes políticos. La primera experiencia fue la de Caja Castilla La Mancha. Los contactos para su posible fusión con Unicaja generaron una tormenta política que bloqueó la operación. El Banco de España se vio obligado entonces a intervenirla entidad, que finalmente ha terminado en manos de Cajastur.
La Generalitat, y en eso coincide con el Banco de España, teme que en el plazo de uno o dos años las cuentas de CAM y Bancaja se deterioren por la caída de márgenes por los cambios en la política monetaria, la acumulación de activos inmobiliarios y el incremento de la morosidad. El órgano que preside Miguel Ángel Ordóñez ha dado por perdida la batalla de tratar de potenciar fusiones interregionales al constatar que son pocos los gobiernos autonómicos dispuestos a perder el control de cajas que colaboran en la financiación de sus proyectos. Sin embargo, el Banco de España no renuncia a la concentración. En esta línea se han producido las recomendaciones al equipo económico de la Generalitat.
Sin embargo, un nuevo factor ha venido a acelerar la toma de la iniciativa de una posible fusión de Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent por parte del Consell de Francisco Camps. La decisión de Mariano Rajoy de apoyar a Rodrigo Rato para la presidencia de Caja Madrid y los contactos financieros que se estaban produciendo han llevado a la Administración valenciana a "marcar el territorio". El Consell teme tanto los movimientos de Caja Madrid como que ante un deterioro de los balances de las cajas el Banco de España opte por intervenir alguna de ellas -la más débil es la CAM- o por hacerse con cuotas participativas con dinero del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB), sanearla y cederla después a una entidad más fuerte y ajena a los órganos de decisión valencianos, como pudiera ser la caja que presidirá Rodrigo Rato.
El problema estriba de nuevo en la resistencia que en sectores empresariales y políticos de Alicante supone la fusión de CAM y Bancaja. Un alto responsable económico del Ejecutivo afirmaba ayer que el Consell está dispuesto a resolver el conflicto territorial cediendo la sede social e incluso la de la Fundación a Alicante. "Lo lógico es que después la propia actividad económica marque el lugar de la toma de decisiones", afirma esta fuente. La dirección estratégica u operativa se quedaría en Valencia.
Félix aboga por cerrar ya la operación
El presidente de la Federación Agroalimentaria y ex presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios, Federico Félix, aseguró ayer que "ya tenían" que estar trabajando los responsables de las tres cajas de la autonomía en su fusión, ya que, si no lo hacen, al final "el mercado, como sucede con cualquier empresa, acabará por imponérselo". La diferencia, en su opinión, es que ahora "se puede hacer una buena planificación con el menor coste social". El dirigente empresarial abogó también por la despolitización de las cajas