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El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, afirmó ayer que la institución que dirige está estudiando imponer algún tipo de tasa de garantías a los bancos que permitirían financiar futuros rescates en el sector, tal como propuso este mismo fin de semana el primer ministro británico, Gordon Brown, aunque matizó que no se trata de un impuesto global sobre las transacciones financieras, la conocida como tasa Tobin, una de las opciones planteadas por Brown.
"No estamos trabajando en una 'tasa Tobin' en el FMI", afirmó rotundamente Strauss-Kahn. "Estamos trabajando en un impuesto al sector financiero que, tal como dijo Gordon Brown, que supondría una prima para una actividad empresarial que es más arriesgada que otras", explicó.
Strauss-Kahn indicó que el FMI presentará una propuesta concreta de impuesto en abril a los ministros de Economía del G-20, condición previa para su aprobación en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G-20 prevista para junio.
Ante las fuertes críticas lanzadas contra la propuesta de Brown, entre ellas las del secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, Strauss-Kahn matizó que no cree que se trate de un ataque contra las ideas que maneja el FMI. "Lo que Geithner dijo es que "no estamos a favor de un impuesto cotidiano", algo similar a la tasa Tobin", explicó el director gerente del FMI. "Pero no cerró la puerta a los impuestos, no más que Obama en (la cumbre del G-20 de) Pittsburgh a una contribución del sector financiero para los riesgos que él mismo genera, pero eso no es un impuesto cotidiano", apuntó.
Strauss-Kahn afirmó que los organismos reguladores y los gobiernos trabajan ahora en dos frentes: endurecer la regulación bancaria para evitar futuras crisis y un impuesto para financiar futuras ayudas, si fueran necesarias, lo que reduciría los costes para los contribuyentes.
Los organismos reguladores preparan ya una nueva normativa bajo los auspicios de la Junta de Estabilidad Financiera. Si la nueva normativa es fuerte y respetada, el impuesto sobre los bancos será menos necesario, estimó Strauss-Kahn, pero si los gobiernos finalmente obstaculizan la imposición de una regulación estricta, la nueva tasa será el contrapeso.