ANDRÉS DULANTO MADRID/EFE
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El posible desembarco del ex ministro de Economía Rodrigo Rato en la presidencia de Caja Madrid, a pesar de que en ciertos ámbitos se apunta como muy próximo, podría demorarse varios meses e incluso más de un año, debido al proceso de nombramiento y a que las elecciones en la caja están paralizadas en un juzgado. El acuerdo en el PP sobre Rato provocó la semana pasada que el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, se reuniera con los máximos responsables de CAM, Bancaja y Caixa Ontinyent para advertirles de que no aceptará que la entidad madrileña se haga con una caja valenciana, principalmente la alicantina. A pesar de ese acuerdo para proponer al ex director gerente del Fondo Monetario Internacional como candidato a sustituir a Miguel Blesa, que lleva presidiendo la cuarta entidad financiera de España desde 1996, la candidatura de Rato debe ser consensuada con los sindicatos y partidos firmantes del acuerdo de Estabilidad logrado en la caja.
El pasado verano, el PP de Madrid, IU, CC OO, la Unión Independiente de Impositores y Consumidores, el PSOE y UGT alcanzaron un acuerdo para dar estabilidad a la entidad que permitirá, entre otras cosas, que todas las fuerzas participen en los órganos de dirección a través de una lista única que respete porcentajes y peso de cada una de ellas.
Además, las elecciones de la entidad están paralizadas hasta que la juez levante la suspensión del proceso electoral, en virtud del recurso que interpuso el Ayuntamiento de Madrid y al que se sumó CC OO, mientras que el de Barcelona presentó otro recurso por la misma cuestión.