J. C. VALENCIA
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El análisis del capital público pone de relieve que sólo en dos lustros se produjo un descenso en el acumulado en la Comunitat Valenciana. Se trata de los años comprendidos entre 1915 y 1920, coincidentes en parte con la Primera Guerra Mundial, en los que el stock bajó de 1.727 a 1.704 millones de euros. El dato es sorprendente porque España no participó en ese conflicto y, más bien, como neutral acabó beneficiándose. El segundo período corresponde a 1935 y 1940, en el que está incluida la Guerra Civil. Los años de la República habían sido buenos para la Comunitat, gracias a una política de desarrollo de las infraestructuras, de tal modo que el capital público acumulado subió de 1.915 a 2.235 millones. El conflicto fratricida supuso literalmente un lustro perdido como consecuencia de la destrucción: se volvió a 1.934 millones.
Sería necesario el paso de una década, hasta 1950, para que la autonomía alcanzara los niveles que tenía antes de la guerra: 2.291 millones. A partir de 1960, cuando ya se han iniciado los planes de estabilización y la dictadura ha puesto fin a la autarquía, las inversiones públicas en la Comunitat Valencian irán aumentando cada vez más. Así, los sesenta, los años del desarrollismo, el boom natalicio y el inicio de la llegada masiva de los turistas, el capital público acumulado pasa en una década de 2.801 a 5.642 millones, es decir, se dobla.
El siguiente -y definitivo- gran salto, ya en plena democracia, se produce a partir de 1986, cuando España se incorpora plenamente a la Unión Europea. Los sucesivos fondos que llegan al país para desarrollar fundamentalmente infraestructuras provocan un considerable incremento del capital público. A modo de ejemplo, aumenta de 21.082 a 28.314 millones entre 1990 y 1995.