La distribución del capital público por la inversión en infraestructuras refleja una imagen bastante aproximada de cómo era la Comunitat Valenciana al principio del siglo XX y cómo es al iniciarse el tercer milenio. Así, en 1900, la mayor parte del dinero procedente de las administraciones se destinó al ferrocarril (un 44,5% del total), que en aquel momento era el medio de transporte clave y revolucionario. Las infraestructuras viarias acaparaban el 20,9% y, como es lógico en un mundo sin aviones, las aeroportuarias representaban un 0%. No menos significativo es la precariedad de la inversión en sanidad y educación, que sólo representaban el 0,8% y el 1,2%. Tendrían que venir los movimientos obreros, la socialdemocracia y el Estado de bienestar para que la salud y la formación se convirtieran en factores clave del desarrollo social. Así, en 2005, la sanidad acaparaba el 4,1% de la inversión y la educación, el 9,7%. En la actualidad, son las infraestructuras viarias, fruto del predominio del coche como vehículo de movimiento personal, las que más inversión reciben (28,1%). A continuación aparecen las hidráulicas (14,6%), lo que viene a demostrar la prioridad en que se ha convertido el agua para la Comunitat. El tren baja a un 10% y los puertos, que en 1900 representaban un 5,3%, bajan al 4%. j. c.valencia