En 1992, Joan Lerma hizo su última intentona pero los socialistas locales lo impidieron en un intenso consejo de administración. A mediados de los noventa, Eduardo Zaplana llamó a la puerta para tantear su participación en alguno de sus proyectos temáticos u hospitalarios. Aunque acababa de ser elegido Rafael Soriano como primer presidente de la caja por el PP, el consejo de administración prefirió que pasara de ella este cáliz. Más tarde, Bancaixa absorbió a Caixa Carlet, entidad que aceptó participar en el hospital de Alzira. En el caso de Camps, desde la caja se interpreta más como una acción defensiva que ofensiva: "Pensamos que lo que quiso es dar un toque de atención a las dos grandes para que se abstengan de cualquier pretensión de unirse a cajas foráneas". r. g.ontinyent