JORDI CUENCA
VALENCIA
Vicent Diego es uno de los dirigentes clave en el cooperativismo valenciano. Fue fundador de la Cooperativa de Vivendes Populars (Covipo) y de Coinser, cooperativa de servicios desde la que se impulsó la creación de entidades tan emblemáticas como Consum, Caixa Popular, La Nostra Escola Comarcal o La Florida. El dirigente empresarial, representante de la Federación de Cooperativas de Viviendas, tomó el pasado día cinco el relevo de Luis Valero al frente de la confederación autonómica del sector.
Usted es un histórico del cooperativismo valenciano, fundador de grupos tan relevantes como Consum. ¿Qué puede aportar a la confederación desde la presidencia?.
Coordinar todo el consejo director y poder continuar el trabajo iniciado por el anterior presidente para consolidar la presencia en la sociedad y en los medios económicos del cooperativismo. Quiero que sea el consejo director el que establezca en conjunto cuál debe ser el camino que debemos seguir. Puedo aportar mi experiencia en el cooperativismo europeo, en el que he presidido algunas organizaciones, como el Comité Europeo de la Vivienda Social y Cooperativa.
¿Cómo están respondiendo las cooperativas a la crisis?
Considero que debemos ponernos las pilas para superar la situación de crisis actual. Estoy en el cooperativismo desde hace muchos y he vivido tres momentos muy difíciles y creo que podemos salir. Veo que las cooperativas están padeciendo los mismos efectos negativos que el resto de empresas. Aunque hay un aspecto diferenciador que nos beneficia, como es el factor humano. A modo ejemplo, se puede decir que algunas cooperativas están recortando sus emolumentos para poder continuar y no pierden de vista sus raíces y los vínculos históricos con su territorio. Es la responsabilidad social que nos distingue y en la que los órganos de gobierno plantean los sacrificios para que los socios los adopten consensuadamente.
¿En qué medida las cooperativas están siendo un refugio para desempleados o nuevos emprendedores?
No me gusta que utilice usted la expresión refugio, aunque algunas veces sí son un medio para poder subsistir. Sí estamos observando que cada vez más los emprendedores ven en las cooperativas una forma de trabajar y crear riqueza y empleo, porque ven que son dueños de su trabajo y de su empresa. En el caso de las cooperativas agrícolas, son una forma de juntarse para defender sus productos y precios. Puede ser una salida para los desempleados y, sobre todo, para la gente joven. La mayor preocupación de los jóvenes es la falta de seguridad en el trabajo y en la vivienda y la cooperativa es una salida porque ellos deciden cuál va a ser su futuro al participar plenamente en el proyecto, tanto en el trabajo como en el capital.
¿En qué sectores económicos están entrando las cooperativas? ¿Hacia dónde caminan?
En la confederación están representados todos los sectores. Las cooperativas están creciendo tanto en tamaño como en territorio de implantación, lo que demuestra que el sector es imparable. En la actualidad, somos 3.000 cooperativas. Se mantienen en los sectores tradicionales como es la agricultura, pero sí es cierto que están creciendo en los servicios, en muchas ocasiones a través de profesionales que se juntan para crear su negocio cooperativo.
¿Qué opina de la concentración que se está produciendo en las cooperativas de crédito?
No soy un profesional del tema, pero no me parece mal.
¿Las cooperativas del sector vivienda han cometido los mismos excesos que el resto de empresas?
No, porque están integradas por socios y los socios son los responsables de adquirir su vivienda y, por tanto, no han especulado. No obstante, sí están padeciendo la situación por la reducción de créditos y por los préstamos comprometidos que no se están dando a su tiempo.
¿Cómo valoraría el interés del Consell del PP por el mundo cooperativo?
Tenemos aspiraciones aún no cumplidas como es el caso de nuestra incorporación al Pavace (Plan Valenciano por el Crecimiento y el Empleo). Hay una buena relación con la Administración. No ha habido problemas y estamos colaborando no sólo con la Generalitat, sino también con los ayuntamientos y el Gobierno central.