JORDI CUENCA VALENCIA
Un día después de que el vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps, pusiera en el disparadero a Caja Mediterráneo (CAM), al afirmar en los pasillos de las Corts, en el marco de sus especulaciones sobre las fusiones de cajas, que la entidad alicantina entrará en pérdidas el año que viene, su jefe, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, lanzó un capote público a la CAM y, por extensión (aunque Gerardo Camps no hizo valoración alguna de sus cuentas), a Bancaja: "Son excepcionales" como la tercera y la cuarta de su sector, dijo, antes de añadir que se trata de dos entidades "potentes, fuertes, sólidas, consolidadas en el territorio".
Francisco Camps, según un comunicado de la Generalitat, defendió "la labor y la gestión" de su vicepresidente "frente a las críticas vertidas por el PSPV", cuyo secretario general, Jorge Alarte, pidió ayer la dimisión del vicepresidente. Por último, el jefe del Consell destacó que, en el caso de la CAM, "el futuro tiene que ser lo que decidan la provincia de Alicante y los alicantinos". Se trata, como poco, de una sorprendente afirmación, sobre todo si tenemos en cuenta que los alicantinos no quieren que la CAM se fusione con Bancaja y ven con buenos ojos una alianza con Caja Madrid, mientras que Camps ha trasladado claramente al presidente de Caja Mediterráneo, Modesto Crespo, que quiere la fusión de las tres valencianas y que no permitirá que una de ellas sea absorbida por una foránea como la madrileña.
Malestar en Alicante
Crespo, que ha sido testigo de primera fila del enorme malestar generado en Alicante por las palabras de Gerardo Camps y de la absoluta estupefacción que causaron en todos los ámbitos financieros, hizo público ayer un comunicado en el que considera que las declaraciones de Francisco Camps, "reconocen la fortaleza de Caja Mediterráneo" al tiempo que "devuelven la normalidad a la situación generada en los últimos días". El presidente de la CAM expresó su "acuerdo" con "el planteamiento de futuro que ha formulado Camps para las cajas" valencianas.
La Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), la patronal autonómica Cierval y la provincial CEV no quisieron ayer opinar sobre las manifestaciones de Gerardo Camps. La segunda de ellas precisó que "no podemos valorar unas declaraciones que han sido desmentidas por el Consell, puesto que entendemos que el propio desmentido descalifica esa información". Se refiere a una nota que la Generalitat hizo pública el miércoles por la tarde para intentar parar la información, que calificó de "rotundamente falsa", pese a que Gerardo Camps había hablado ante una decena de periodistas que coincidieron todos en cuáles habían sido sus palabras. Estas tres organizaciones que ahora callan ante la empresa financiera CAM han hecho públicas declaraciones de apoyo a las cinco empresas de la construcción incluidas por el PSPV en su querella por el caso Gürtel.
Pese a ese silencio, en el empresariado de la Comunitat era general ayer el estupor ante las palabras de Gerardo Camps, inauditas en un responsable político por el daño que podrían causar a la caja. A este respecto, fuentes financieras recordaban episodios del pasado, como las pérdidas de 72 millones de euros que registró a finales de los ochenta la antigua Caja de Ahorros de Valencia por la necesidad de dotar el plan de pensiones de los empleados, y la prudencia de los responsables de la Generalitat de entonces. Estas fuentes consideran que la metedura de pata del conseller de Economía, pese a haber soliviantado a la sociedad alicantina, no tiene por qué bloquear en el futuro una operación de fusión, aunque sin duda no contribuya a alentarla.
Otra cosa distinta es que, tras sus manifestaciones, Gerardo Camps haya perdido toda credibilidad ante el Banco de España y ante las propias Bancaja y CAM, que "van a la suya". Estas fuentes califican además de incomprensible que el conseller lleve semanas aireando cuestiones relacionadas con la fusión y aún no se haya reunido con sus responsables para trazar una hoja de ruta.
"Alarma social"
El Sindicato Independiente de Caja Mediterráneo (Sicam), mayoritario en la entidad, opinó ayer que el conseller de Economía "desconoce la realidad económica" de la caja y le acusó de "irresponsabilidad" por no valorar "la alarma social" que generan sus comentarios. En un comunicado, Sicam cree que las declaraciones de Camps buscan por objetivo "salirse con la suya a costa de empleos o intentar hundir una entidad" con la fusión.
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