José Luis Zaragozá
valencia
Mientras el presidente francés Sarkozy acaba de anunciar un ambicioso plan de subvenciones sin precedentes para la actividad agraria del país vecino (650 millones de euros de ayuda del Estado, a los que se suman otros 1.000 millones en préstamos bonificados, con un interés reducido del 1,5% y del 1% para agricultores jóvenes), miles de labradores, ganaderos, cooperativas y regantes de diversas autonomías —entre éstas la Comunitat Valenciana— iniciaban el pasado viernes dos jornadas de paro en protesta por «la mayor crisis conocida» en el campo, según las entidades convocantes: las organizaciones agrarias Asaja, Coag y UPA. Sostienen que la protesta no ha sido contra el Gobierno central, aunque sí han pedido que Zapatero tome nota del país vecino y que aproveche la presidencia de la Unión Europea (UE) de 2010 para impulsar el sector agrario.
La acuciante falta de rentabilidad que arrastran la práctica totalidad de los cultivos, constata un reciente informe de AVA-Asaja, ha llevado a los agricultores a una situación límite. Los propios datos oficiales no dejan lugar a dudas sobre el alcance y gravedad de los problemas. Los costes de la producción agraria se han encarecido un 34% en cinco años, y ya representan el 86% de la renta agraria final. El 61% los precios que cobran los agricultores y ganaderos en origen ha caído hasta un 60,84% en un año. Así ha ocurrido en algunos casos, como en el limón. La renta agraria total de los agricultores disminuye un 26% de 2003 a 2008, mientras que la pérdida de empleo vinculados a la agricultura afecta a 124.000 personas.
Concentración de parcelas
Aunque la campaña citrícola 2009/2010 transcurre con precios claramente al alza en las clementinas dada la notable merma de producción, las pérdidas hasta el primer trimestre de 2009 se elevaron a 363 millones de euros en el sector español en la que se calificó como la «peor campaña de la historia». Según el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (Ivia) revela que las cotizaciones que percibe el citricultor han descendido, entre los años 1994 y 2009, un 35% en el caso de la naranja navelina, y un 58% en el de la mandarina clemenules. Ambas variedades son las que cuentan con unos volúmenes de producción más elevados.
Entre los años 2002 y 2009 la superficie de cultivo de la Comunitat Valenciana ha disminuido en torno a un 15% y en algunos cultivos como el almendro ese indicador se dispara hasta el 20%. Sin duda, influye mucho el eterno problema de los minifundios que dominan en el campo valenciano, con escasas expectativas de aumentar el número de explotaciones integradas para sacar más rentabilidad a la citricultura, que reduciría costes y facilitaría la comercialización.
«Si en la nueva reforma de la PAC [Política Agraria Común] del año 2013 no hay una posición decidida de apoyo al sector agrario desaparecerá el 70% del empleo. Cerrarán la mayoría de las explotaciones ganaderas y habrá un deterioro medioambiental de consecuencias apocalípticas», reconocía el presidente de AVA-Asaja, Cristobal Aguado. En parecidos términos, aunque no se sumó a los actos de protesta, el secretario general de la Unió de Llauradors, Josep Botella, sostiene que «a situación es muy grave. Si todas las administraciones públicas, incluidas la autonómica —que no hace más que recortar el presupuesto agrario— el Gobierno central y la UE siguen sin tomar medidas, el futuro es incierto», apuntaba.
Debacle en otros cultivos
Los cítricos no son los únicos cultivos que sufren la falta de rentabilidad en la Comunitat Valenciana. Los precios pagados por la uva de vinificación han bajado entre un 15% y un 20% durante esta última campaña y no faltan agricultores que incluso denuncian el impago de sus cosechas. Tampoco funcionan mejor las cosas para los arroceros, quien han visto menguar este año las cotizaciones alrededor de un 25% debido, presumiblemente, a un pacto de precios al que podrían haber llegado las industrias, un supuesto acuerdo que ya está siendo investigado por el Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunitat Valenciana.
Y el panorama en hortalizas también es desolador, con caídas del precio este verano en la patata (-47,9%), sandía (-60,8%) o la lechuga romana (-8,9%)