JORDI CUENCA VALENCIA
El director general de Caja Mediterráneo (CAM), Roberto López Abad, trazó ayer ante el consejo de administración previo a la asamblea un panorama de futuro en el que la entidad baraja cuatro opciones: Un SIP (Sistema Institucional de Protección) con Caja Madrid o con Bancaja, una fusión convencional con la caja valenciana o seguir su camino en solitario. Según las fuentes consultadas por este diario, el razonamiento de López parte de la previsión de que la entidad tendrá este año y el próximo unos beneficios de 200 millones de euros, un indicativo, junto a otras magnitudes, de que la caja puede permanecer en solitario. No obstante, el resto de entidades del sector se va a mover y va a aprovechar las ayudas públicas del Frob para fortalecerse y reestructurarse. Éste sería el motivo que conduciría a la caja a buscar alianzas: no porque no pueda seguir sola, sino porque los demás se moverán y obligarán a la CAM a hacer lo propio para no quedarse atrás.
En este contexto, López Abad esbozó los cuatro caminos que puede seguir la CAM teniendo en cuenta el deseo del Consell de que se fusione con Bancaja, pese a la abrumadora oposición alicantina, y que no sea absorbida por Caja Madrid: un SIP (también denominado fusión virtual porque los socios se apoyan en liquidez y solvencia desde la autonomía estructural) con una entidad de fuera de la Comunitat -no mencionó la identidad de ninguna en ningún momento-, una fusión convencional (sería el caso de la operación con Bancaja y Caixa Ontinyent), un SIP con la caja valenciana o el ya citado camino en solitario.
Tras la asamblea, el presidente de la CAM dijo a los periodistas, sobre una fusión con Bancaja, que es "una posibilidad más de las muchas que existen", ya que el "mercado está abierto a muchísimas posibilidades" y comentó que está "hablando con unos, con otros, porque hasta la propia cortesía obliga". "La opción de Valencia sería una opción más a valorar y a estudiar, de las muchas que hay" y "tiene sus ventajas y sus grandes inconvenientes", afirmó según informa Europa Press.
Por otro lado, durante la reunión del consejo, un vocal en representación del PP pidió que este órgano de gobierno aprobara una petición de dimisión del vicepresidente del Consell, Gerardo Camps, quien la semana pasada afirmó que la CAM entraría en pérdidas el año que viene. Un consejero del grupo de personal pidió después que se presentara una querella contra Camps o contra los periodistas que informaron de sus palabras. Crespo pudo contener la situación asegurando que el conseller de Economía había desmentido sus afirmaciones. La asamblea aprobó la propuesta del consejo de autorizar una emisión de cuotas por un plazo de tres años y un importe no superior al 17,5% del excedente de libre disposición atribuible a los cuotapartícipes.