JOSÉ LUIS ZARAGOZÁ VALENCIA
Mientras Gobierno, patronal y sindicatos estudian iniciativas para reducir la destrucción de empleo y la precariedad laboral, son cada vez los expertos que reclaman a España que adopte el modelo alemán para frenar la escalada del número de desempleados. Sus argumentos son sólidos: el país germano no destruye ocupación a pesar de haber sufrido el mayor batacazo económico de Europa. El desempleo ha pasado en un año del 7,4% al 7,7% en plena crisis económica. Una panorama muy diferente ocurre en España, donde la desaceleración económica ha sido menos acentuada (cayó un 3% en el primer trimestre) y sin embargo el desempleo creció del 10% de abril de 2008 al 20,5% en 2010, según las previsiones que maneja la Comisión Europea. La Comunitat Valenciana, con casi medio millón de desempleados, roza el 20% de tasa de paro. Un dato, sin duda, preocupante.
Pendientes de los tímidos avances en el diálogo social, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, aseguraba esta semana que el Gobierno podría presentar "en tres o cuatro semanas" una propuesta sobre el conocido como contrato alemán para compatibilizar la reducción de jornada con el cobro de la prestación por desempleo, y mostró su confianza en alcanzar un acuerdo para implantarlo "lo antes posible" a principios del próximo año.
Según los últimos datos del Eurostat, en septiembre, la tasa de desempleo alcanzó en España el 19,3% de la población activa. A lo lejos se vislumbró el 9,7% de la eurozona y, todavía a más distancia, el 9,2% de los Veintisiete. De hecho, sólo Letonia, con un ratio del 19,7%, le acompañó en este camino de espinas. Con datos así no sorprende la información publicada por la Comisión Europea. El organismo asegura que de los cuatro millones de puestos de trabajo que se perdieron en la Unión Europea de los 27 entre agosto de 2008 y agosto de 2009 un tercio era empleo español.
Por detrás de España, los países que más contribuyeron a este incremento fueron el Reino Unido y Francia. Un 15% del empleo que se perdió en la UE-27 en el citado período era inglés y un 13%, francés.
La peor parte del paro
Los mercados laborales europeos se han visto muy afectados por la crisis, pero son más resistentes de lo esperado. Según el Informe sobre el Empleo en Europa de 2009, publicado esta semana, la actual crisis está pasando factura a los mercados laborales de la UE, ya que está invirtiendo la mayor parte del crecimiento del empleo logrado desde el año 2000. Los hombres, los jóvenes, los trabajadores poco cualificados y los trabajadores con contratos temporales se han llevado la peor parte de la reducción del empleo.
En la UE, este ha disminuido en más de 4 millones de puestos de trabajo desde el comienzo de la crisis, pese a que el efecto se ha paliado relativamente gracias al recurso al tiempo de trabajo reducido y otros regímenes. Pero estas medidas a corto plazo, aún siendo importantes, no son en sí mismas suficientes para garantizar una salida positiva de la crisis.
Vladimír Spidla, Comisario de Empleo, Asuntos Sociales e Igualdad de Oportunidades, considera que "este informe demuestra lo muy importante que es conciliar nuestra respuesta a corto plazo a la crisis con nuestras reformas estructurales a más largo plazo. Estas reformas son esenciales para que la economía y los mercados laborales de la UE emerjan de la crisis actual bien preparados para hacer frente a los retos futuros, en concreto para la transición a una economía generadora de emisiones de carbono reducidas", afirmaba a través de un comunicado de la Comisión Europea.
Alemania gasta 5.000 millones
El Gobierno ha decidido ampliar el marco de sus ayudas, según el cual el Gobierno subsidia a los trabajadores con horario reducido, durante un año, hasta finales de 2010. El proyecto comienza el próximo año y las compañías podrán hacer uso de este programa únicamente 18 meses, frente a los dos años iniciales.
La economía se está recuperando, pero conservar puestos de trabajo en 2010 sigue siendo un desafío y por ello el Gobierno cree que está justificado una extensión del período durante el cual se puede usar el llamado Kurzarbeit, o sistema alemán. La Oficina de Empleo, que gestiona el plan en nombre del Gobierno, gastará más de 5.000 millones de euros este año.
Los mercados laborales han mostrado un dinamismo considerable en los últimos años, ya que cada año en torno a un 22 % de europeos cambian de trabajo. Tal dinamismo no se limita únicamente a los países considerados generalmente "flexibles", tales como el Reino Unido o Dinamarca, sino que afecta a todos los países de la UE, pese a que las cifras varían entre el 14 % de trabajadores en Grecia y el 16 % en Suecia, hasta más del 25 % en el Reino Unido, Finlandia, España y Dinamarca. Ello parece formar parte de un aumento más sostenido, desde finales de la década de los noventa, de las transiciones desde la inactividad y el desempleo hacia el empleo en la UE, lo que sugiere una mejora estructural fundamental en nuestros mercados laborales.
¿Qué hacen otros países?
Aunque menos conocidos, otros países como Holanda y Suiza tienen programas similares. La experiencia suiza obliga a la cautela porque, a lo largo del tiempo, las empresas helvéticas han terminado utilizando los programas de trabajo reducido, no como una manera de capear temporales transitorios, sino como un mecanismo estructural de ajuste de plantillas. En Holanda, el programa ha sido introducido por primera vez en esta crisis con dos detalles interesantes. Primero, para tener financiación pública, la reducción de horas debe ir ligada a un plan de formación. Segundo, la reducción de trabajo va dirigida específicamente a trabajadores especializados en empresas con una caída temporal fuerte en la demanda. En la práctica ha sido muy difícil conseguir que estos criterios funcionasen correctamente. No obstante, no todos los trabajadores se han beneficiado por igual de esta tendencia positiva. Pese a que el número de desempleados de larga duración ha descendido desde la década de los noventa, este problema sigue constituyendo un reto importante. En los últimos años, cerca de un 45 % de todos los periodos de desempleo tuvieron una duración superior a un año en la Unión Europeaa, en comparación con sólo un 10 %, aproximadamente, en los Estados Unidos.
Inglaterra y Francia
El Gobierno británico ha invertido 10,5 millones de libras para incentivar a las empresas a aceptar jornadas de trabajo flexibles. El Gobierno, según el estudio realizado por la asociación de banca Ausbanc, promociona todo tipo de trabajos a turnos: teletrabajo, permisos por maternidad, años sabáticos, permisos de varios meses sin sueldo o período de libranzas para acudir a cursos formativos. En Inglaterra, los trabajadores de las oficinas hacen actualmente un seguimiento personalizado de todos los perceptores de prestaciones por desempleo.
En Francia, el Gobierno invertirá 15.000 millones a lo largo de cinco años en un plan de cohesión social. De esta forma, pretende crear un millón de "contratos de futuro", destinados a los beneficios del llamado ingreso mínimo de inserción. El Ejecutivo francés está impulsando medidas para ayudar a 800.000 jóvenes en dificultades para encontrar un empleo. Se refuerza el control de los parados y la aplicación de sanciones para quienes rechacen un empleo.