VÍCTOR ROMERO VALENCIA
Hay datos que explican a las bravas el progresivo deterioro que ha sufrido la industria del calzado en la Comunitat. El análisis de la evolución de las exportaciones arroja una reducción del volumen de transacciones del 35,8%. Según el último informe de coyuntura de exportación elaborado por el IVEX correspondiente al primer semestre de 2009 (enero junio), el sector ha pasado de una cifra de negocio exterior de 1.498 millones de euros en 1998 a 961 millones en 2008. La caída de las exportaciones se ha producido en paralelo a un notable incremento de las importaciones, que en diez años han pasado de 110 millones a 602 millones, un 447,2% en una década. La irrupción de productos de las economías emergentes e intensivas en mano de obra, como pueden ser China, Vietnam o India ha ido creciendo, si bien la industria nacional aún conserva un saldo comercial positivo de 359 millones.
El análisis de las exportaciones es fiel reflejo de los problemas que arrastra el sector en la Comunitat Valenciana. El año pasado, el calzado se dejó por el camino 241 empresas y 1.659 empleos directos. La patronal española (FICE) y la autonómica Ficcval no disponen todavía de datos globales del ejercicio de 2009. Pero Joaquín Marco, secretario general de Ficcval, sostiene que "por desgracia continúa el cierre de empresas y destrucción de empleo". El ejecutivo de la patronal autonómica explica que 2009 no ha sido tan virulento como 2008, aunque también matiza que el año pasado fue devastador para la industria del calzado.
El Anuario del Calzado 2008 editado por la Federación de Industrias del Calzado refleja que la Comunitat Valenciana acogía el 66% de las empresas del conjunto del España, 1.200 aproximadamente y el 63% del total de trabajadores (18.175). La producción total ascendió a 1.150 millones de euros (el 65% de España) o 68.389 miles de pares.
Sin embargo, la industria del zapato valenciano ha perdido peso en el conjunto de la producción industrial de la Comunitat Valenciana. Antaño uno de los sectores tradicionales junto al juguete o el textil, según los datos más recientes del Instituto Valenciano de Estadística el calzado apenas representaba en 2008 el 9% de empresas industriales y el 7% de personas ocupadas. Más exigua fue la cifra de negocio, que apenas alcanzó el 3% sobre el conjunto.
Los cifras conocidas hasta ahora no reflejan una mejora de la situación. La producción industrial ha sufrido un duro recorte entre los meses de enero a septiembre. Comparativamente con el mismo periodo del año pasado el desplome ha sido del 32,1%. En la comparativa intermensual, la producción cayó en septiembre un 31,8% respecto al mismo mes de 2008. Se trata del segundo mayor descenso en la producción industrial en la Comunitat Valenciana por ramas de actividad, sólo superado por la fabricación de maquinaria de equipo (-34% en los nueve primeros meses del año).
El descenso de la producción es un síntoma de las negativas perspectivas. Y ello pese a que los datos globales de exportación en España reflejan de enero a junio un descenso del 3% en volumen de negocio.
El problema es que mientras zapatos elaborados con materiales como caucho o plástico o textil están teniendo mayor salida al mercado (han crecido un 22%), el calzado de cuero (el más extendido en las factorías alicantinas de Elx, Elda o Villena) ha visto descender un 13,47% sus exportaciones. En conjunto se exportaron hasta junio 854 millones de euros, de los que 542,4 millones se corresponden con zapatos elaborados con curtidos.
Internacionalización
y deslocalización
La imparable destrucción de empresas y por ende del empleo en el sector del calzado no es un fenómeno derivado en exclusiva de la crisis económica de los últimos dos años. La industria local acumula varios ejercicios de crisis estructural como consecuencia de la irrupción en el mercado de productos procedentes de China y Vietnam, intensivos en mano de obra y con costes de producción mucho más bajos.
Ante esta perspectiva un grupo de firmas valencianas ha encontrado en el diseño y la inversión en la promoción de marcas de calidad la luz al final del túnel. Rebeca Sanver, Pikolinos, Paco Herrero, Chie Mihara, Panama Jack, Gioseppo o Pedro Miralles están consiguiendo colocar sus zapatos en un mercado cada vez más competitivo.
Aprovechan la experiencia en los procesos de fabricación de décadas de historia de un industria troncal en Elx y el Vinalopó de Alicante. Pero han añadido una clara apuesta por la innovación e investigación de materiales. Estas firmas producen en tierras valencianas. Otras han optado directamente por la deslocalización de la producción como solución ante la crisis económica. levante-emv valencia