JORDI CUENCA VALENCIA
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El presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, Arturo Virosque, baraja presentarse a un quinto mandato al frente de la corporación, según fuentes próximas al dirigente empresarial. Virosque podría dar indicaciones de cuáles son sus intenciones en su discurso del jueves de la semana próxima, durante la denominada Noche de la Economía Valenciana. Todo indica, en cualquier caso, que su intención es presentarse al pleno a través de su empresa y mantenerse en la pugna hasta el mismo día de la elección de presidente, prevista para la primavera del año que viene.
El veterano dirigente empresarial -está ya en los ochenta- se siente fuerte físicamente y considera que logrará su reelección si finalmente decide presentarse. Cuenta con un aliado muy importante, como es el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España, Javier Gómez Navarro, molesto con las injerencias en el proceso por parte de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), que ha puesto sobre la mesa el viejo recelo entre patronales y cámaras. Las gestiones realizadas por el presidente de la CEV, José Vicente González, ante Gómez Navarro para buscar una salida honrosa a Virosque para cuando dejara la corporación -tal como estaba previsto que sucediera en 2010- no han sentado nada bien a los dirigentes camerales de Madrid y Valencia.
Sin embargo, la patronal provincial tiene un peso esencial en el pleno de la Cámara, no en vano la mayoría de sus representantes son elegidos de entre las federaciones y asociaciones que integran la CEV y además hay un grupo de vocales, los llamados colaboradores, que los designa directamente la junta directiva de la confederación. Los dirigentes de la CEV, con González en primer lugar, hace tiempo que tienen decidido propiciar un relevo en la Cámara. En 2006, apoyaron la candidatura de Virosque en el sobreentendido de que dejaría el cargo, como había anunciado, en cuanto inaugurara la nueva sede. Pero finalmente continuó. Dos años más. Asimismo, González impulsa que el presidente de Cepymev y opositor suyo en las elecciones de la CEV de 2005, José Vicente Morata, sea el nuevo presidente cameral, una opción que inicialmente pareció apoyar Virosque.
El problema para ellos es el carisma de Virosque, su veteranía y experiencia y el freno que su figura implicará para los posibles contrincantes actuales. Con el dirigente empresarial decidido a renovar en el cargo, Morata y la CEV deberían estar dispuestos a un enfrentamiento duro y a cara de perro. Otros candidatos, como el naviero valenciano y vicepresidente de la corporación, Vicente Boluda, tendrían muy complicado que prosperaran sus ya escasas opciones.
En este contexto, se extiende en el mundo empresarial la impresión -con malestar incluido- de que la derecha política cristiana, capitaneada por el Opus Dei y el vicepresidente tercero del Consell, Juan Cotino, está realizando movimientos para situar a personas de su confianza en puestos de relevancia en organizaciones empresariales. En esa línea se incluye la vuelta a Bancaja del abogado José María Mas Millet o la posible candidatura a la presidencia de la Cámara de Ramón Congost, director gerente del Instituto Tecnológico de la Construcción (Aidico) y presidente del patronato de la Fundació Vives, el laboratorio de ideas de la democraciacristiana valenciana. Congost, cuyo nombre hace meses ya adelantó este diario, negó ayer que aspire al cargo, pero admitió que ha hecho gestiones para acceder al pleno cameral -mediante su empresa no puede porque no consta que haya pagado el IAE desde hace ocho años y pretende hacerlo a través de los institutos tecnológicos- y que personas de relieve le instan a que opte a la presidencia.