El Gobierno británico confirmó ayer la imposición de una tasa a los bonos que perciben los banqueros en la presentación ante el Parlamento del adelanto de los próximos presupuestos, que pronostican una vuelta al crecimiento en 2010. El impuesto de nueva creación, que se aplicará únicamente durante 2010, gravará en un 50% las primas concedidas a los directivos de la banca por encima de las 25.000 libras, una cantidad «que pagará el banco y no el empleado».
La medida, según el ministro británico de Economía, Alistair Darling, no tiene un ánimo recaudatorio, ya que la cantidad que se obtendrá será de 500 millones de libras, sino limitar los abusos que se han cometido en este terreno y que han premiado en algunos casos con primas multimillonarias el trabajo de los directivos responsables de la crisis del sistema financiero. Darling declaró que «todavía hay incertidumbre» en torno a la economía británica, pero dijo que la recuperación será una realidad «en el comienzo del año nuevo» y advirtió de que a partir de ese momento habrá que trabajar para «garantizar un crecimiento a largo plazo». efe londres