J. L. Z. VALENCIA
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La federación española de exportadores hortofrutícolas Fepex, la organización agraria AVA-Asaja, así como la Generalitat Valenciana, reclaman al Gobierno español y al Parlamento Europeo que vete el acuerdo que ayer firmaron definitivamente la Comisión Europea y Marruecos para liberalizar más el comercio entre ambas partes y aumentar el cupo de frutas y hortalizas que pueden entrar en el mercado europeo con arancel reducido.
El nuevo pacto -tal como informó Levante-EMV el pasado 3 de diciembre- sólo respeta los contingentes (tonelajes máximos anuales) a ciertos productos sensibles como el calabacín, pepino, clementina, fresa y tomate, que también mejorarían sus condiciones de entrada, mientras que todos los tipos de cítricos han salido muy perjudicados. En concreto, las naranjas se quedarán sin la barrera de las 306.800 toneladas que tenían hasta el momento y verán reducido un 30 % el precio mínimo ahora en vigor, al igual que las mandarinas, que se verán afectadas por esa misma reducción en el valor de entrada. La CE ha accedido a que las clementinas marroquíes disfruten durante el periodo comprendido entre noviembre y febrero de 40.000 toneladas más de cupo (un 34%), hasta llegar en ese período a las 170.000 tn
"Si nuestro Gobierno pinta al?go en Europa y le importa el campo valenciano y español debiera dar un golpe de mano y vetarlo", advierte el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado. La organización agraria insiste en que las nuevas concesiones dadas por la Comisión Europea (CE) a Marruecos en materia de frutas y hortalizas podrían tener un efecto demoledor sobre el sector. Dos de los cultivos más per?ju?dicados por la renovación del Acuerdo de Asociación entre la UE y el Reino Alauita serán los tomates y los cítricos. "La CE ha vuelto a usar la agri?cultura mediterránea como moneda de cambio a favor de la continental que junto a otros productos transformados serán los grandes beneficiados de este acuerdo", advierte Aguado.
La consellera de Agricultura, Maritina Hernández, lamentó la "escasa sensibilidad y desconocimiento de la UE hacia la agricultura mediterránea, así como de sus necesidades", en alusión al acuerdo agrícola rubricado entre Bruselas y Rabat. Hernández sostiene que el acuerdo es "negativo y muy perjudicial" para la agricultura de frutas y hortalizas de la Comunitat porque ataca directamente a su competitividad.