VÍCTOR ROMERO VALENCIA La Generalitat y el Partido Popular de Francisco Camps han cerrado esta semana la renovación de los representantes de la Administración autonómica en la asamblea la Caja del Mediterráneo después de hacer lo propio en Bancaja en el mes de octubre. Aunque el proceso de elecciones internas no finaliza hasta el mes de febrero, el consecución ha coincidido con el regreso del eterno debate sobre la fusión entre ambas entidades. Aunque el contexto y los tiempos son distintos, lo cierto es que fue el vicepresidente económico y conseller de Economía Gerardo Camps quien en la primera legislatura de Francisco Camps como presidente daba por descartada una unión, que Eduardo Zaplana había explorado en 2000 y 2001. El pasado 1 de noviembre, Gerardo Camps, daba un giro de 180 grados a la estrategia del Consell con una rueda de prensa en la que instó a Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent a estudiar una fusión entre ellas para posteriormente absorber a Caja Murcia. A partir de ese momento el Consell se ha metido en una laberinto de declaraciones y contradicciones que lejos de aplacar los ánimos han contribuido todavía más a enrarecer el ambiente financiero local. La posición que ahora mantiene el Consell es dejar la decisión de la fusión en manos de los órganos de gobierno de las cajas. La alianza parece cada vez más lejana.
10 de diciembre de 2003. Recién aterrizado en la Generalitat Francisco Camps da por descartada la fusión. Gerardo Camps realiza las siguientes declaraciones: "Bancaja y CAM han sabido mantener sus cuotas de mercado en nuestra Comunidad y protagonizar procesos de expansión que las han consolidado en el mercado financiero. A principio de esta legislatura sus responsables trasladaron a la Generalitat que la fusión gozaba de más problemas que de ventajas y el Gobierno coincidió con ellos en que era mejor despejar incógnitas". En esas fechas la crisis financiera no arreciaba y Banco de España no tenía en su agenda la reordenación del sector.
30 de junio de 2009. Con motivo de la puesta en marcha del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) se reabre el debate sobre las fusiones. Gerardo Camps, en una comparecencia de prensa en la que participa un directivo de Caja Madrid defiende que las fusiones "dependen de las necesidades económicas" y no descarta posibles alianzas interregionales. Al día siguiente en otro acto, el vicepresidente económico deja entrever que le rechazo alicantino hace casi imposible una fusión Bancaja-CAM.
7 de julio de 2009. Sin citar a Bancaja y CAM, el director del Instituto Valenciano de Finanzas, Enrique Pérez Boada, pide no caer en "sentimentalismos" en las fusiones de cajas. "Existe un sentimiento difícil de conjugar, que es la historia de cada entidad y de algunos territorios, pero se debe trabajar técnicamente para llegar a soluciones". Por esas fechas el Banco de España ya ha advertido a la Generalitat que tiene que comenzar a trabajar en concentraciones de entidades de ahorro.
8 de julio de 2009. Con motivo de la aprobación del FROB la dirección nacional del PP marca su posición y sienta doctrina. El responsable de Economía de los populares, Cristobal Montoro, acusa a las autonomías de querer construir un "sistema bancario regional" con dinero público. Montoro se decanta así por las fusiones interregionales.
1 de noviembre de 2009. Gerardo Camps insta públicamente en una rueda de prensa a Bancaja, CAM y Caixa Ontinyent a fusionarse. Afirma que sería una "irresponsabilidad" que el Consell no instase el proceso y que las direcciones de ambas cajas no lo analizasen seriamente. Por esas fechas, Mariano Rajoy ya ha logrado que Esperanza Aguirre acepte a Rodrigo Rato como presidente de Caja Madrid. El 4 de noviembre el vicepresidente económico del Consell insiste en sus afirmaciones y advierte que se trata de un objetivo de legislatura.
6 de noviembre de 2009. Francisco Camps reúne a los tres presidentes de las cajas (José Luis Olivas, Modesto Crespo y Rafael Soriano) para invitarle a que estudie la fusión. Las advierte además que la Generalitat vetará cualquier operación con entidades foráneas. El mensaje se interpreta como aviso a la CAM ante posibles negociaciones con Caja Madrid. Apretado por las invitaciones del Banco de España a propiciar la concentración de las cajas, el Consell se marca como objetivo intentar iniciar la fusión en abril de 2010. Los agentes sociales de Alicante expresas su rechazo a la fusión. El PP aplica el rodillo el 9 de noviembre en la elección de consejeros de Bancaja y Caixa Ontinyent y excluye a los socialistas de la renovación parcial de las asambleas generales.
17 de noviembre de 2009. Gerardo Camps cambia repentinamente de discurso y aboga por una fusión virtual (Sistema Institucional de Protección) entre las tres cajas valencianas. Denuncia que el Banco de España (órgano regulador del sistema financiero en España) está presionando para que la CAM se alíe con Caja Madrid y Caixa Galicia en una integración similar. El PP nacional vuelve a reclamar fusiones interregionales y una mayor intervención del Banco de España para evitar que se consoliden "bancas públicas autonómicas".
18 de noviembre de 2009. En plena tormenta sobre la fusión, el vicepresidente económico del Consell, Gerardo Camps, anuncia que la CAM entrará en pérdidas en el próximo ejercicio. El conseller de Economía recibe un aluvión de críticas por por en duda la solvencia de la caja alicantina. La CAM emite un comunicado en el que califica de irresponsabilidad especular con sus cuentas. Al día siguiente Francisco Camps se ve obligado a rectificar a su vicepresidente y avala la solidez de la CAM. Camps afirma que el futuro de la CAM "tiene que ser lo que decidan los alicantinos".
28 de noviembre de 2009. En una entrevista publicada en Levante-EMV, Gerardo Camps se refiere a la fusión Bancaja-CAM como "una alternativa más" y propone que si se lleva a efecto la sede fiscal y operativa debe estar en Alicante. El secretario general del PPCV, Antonio Clemente, contradice al vicepresidente y afirma que serán las cajas las que decidan las sedes si hay fusión. Posteriormente Clemente se desdice y afirma que respalda al conseller de Economía.
1 de diciembre de 2009. El director del Instituto Valenciano de Finanzas, Enrique Pérez Boada, responsable de liderar las reuniones técnicas de la Generalitat con el Banco de España, anuncia el abandono de su puesto para fichar por una empresa privada de climatización y eficiencia energética, Ageval, participada por la multinacional Dalkia, con capital francés y danés. La fusión, que se vislumbra cada vez más complicada, se aparca del debate público. ¿Hasta la próxima primavera?
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