AGENCIAS SAN SEBASTIÁN
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El primer fabricante mundial de vehículos, el japonés Toyota, sumó ayer su simbólico híbrido Prius a los alrededor de 8 millones de unidades con posibles fallos de fabricación, lo que amplía el alcance de su crisis a su tecnología verde, en la que es líder. En un cambio de estrategia, el presidente de Toyota, Akio Toyoda, hizo una pronta aparición pública ayer para anunciar la reparación de 437.000 de sus híbridos en todo el mundo -2.300 de ellos en España-, la mayoría de la tercera y más reciente generación del Prius, del que se han vendido 300.000 unidades desde su presentación a mediados de 2009. El grueso de las revisiones recaerán en el Prius y se ampliarán al Lexus HS250h, Toyota Sai y Prius Plug-in.
El dominio de Toyota en motores híbridos asequibles, en el que había basado la recuperación de sus ventas a partir de este año, se ve amenazada con esta nueva llamada a revisión que afecta al Prius, primer híbrido líder de ventas en Japón durante 2009. El responsable ha sido un fallo de software que, en terrenos deslizantes, ocasiona un retraso de un segundo en la respuesta de los frenos, causante de dos centenares de quejas en Japón y Estados Unidos.
El problema en la respuesta de los frenos es diferente al del pedal del acelerador que puede quedar atascado y que ha obligado a llamar a revisión a unos 8 millones de automóviles Toyota en todo el mundo. Pero ambos son dos posibles fallos de seguridad para un fabricante japonés que durante décadas ha basado su imparable avance en ofrecer calidad y seguridad a precios razonables, y que se ve inmerso en su peor crisis en 70 años de historia.
La reparación del software que coordina el sistema de frenado y la activación del ABS se completará en tres meses, aunque el alcance del problema amenaza con lastrar las ventas y los resultados de Toyota durante mucho más tiempo.
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El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, afirmó ayer que el sistema español es capaz de asumir unos 10 millones de coches eléctricos y consideró que este tipo de vehículo contribuirá a alcanzar los objetivos fijados por la Comisión Europea para 2020.
Los ministros europeos de Industria dieron ayer los primeros pasos para que el vehículo eléctrico sea una realidad en Europa y han coincidido en la necesidad de que la Comisión Europea adopte una estrategia común que pasa por estimular la demanda y estandarizar los sistemas de recarga en toda la Unión. "Los vehículos tienen que producirse, venderse y poder conducirse en todo el territorio europeo y también en el resto del mundo", según los ministros reunidos en San Sebastián.