J. GARCÍA GÓMEZ VALENCIA
El mundo financiero y de la empresa, ¿cosa de hombres? Para los populares, parece que así es. Al menos no han hecho un gran esfuerzo por cambiar las cosas. La renovación de los vocales de las cajas de ahorro valencianas por designación de las Corts a finales de año, copada por el PP como represalia por el caso Gürtel, ofrece un dato sorprendente. El partido de Camps sólo nombró a un 17,2% de mujeres (10 vocales), frente a una apabullante mayoría de hombres, el 82,8% (48 puestos). Unas cifras -nada halagüeñas a la luz de la reciente celebración del Día de la Mujer- que desmontan el discurso contra las cuotas del PP, que rechaza la imposición por ley de que ningún sexo tenga menos del 40% o más del 60% de la representación, incluso con el argumento de por qué limitar al 60%, cuando, en función del caso, puede ser incluso superior.
Curiosamente, la CAM, donde hubo una candidatura con más presencia empresarial, la mayoría masculina todavía fue mayor: 22 varones, el 91,7%, frente a 2, el 8,3%. En Bancaja la lista popular -que no cedió a la oposición ni una sola plaza- fue más "política". Quizá por ello, las féminas contaron con el 28% de vocales (7) frente al 72% de hombres (18). En cuanto a Caixa Ontinyent, el 88,9% de vocales fueron hombres y sólo el 11,1%, uno, mujeres.
"Las Corts y el Consell de la Generalitat procurarán en el nombramiento o designación de personas, para constituir o formar parte de órganos o instituciones, que exista una presencia paritaria de mujeres y hombres". Lo dice el artículo 10 de la ley para la igualdad entre hombres y mujeres, aprobada por las Corts el 13 de marzo de 2003. La norma, impulsada por el PP, es papel mojado a la vista de estos datos. "La participación política de las mujeres -subraya el preámbulo de la ley- mantiene un déficit inexplicable en un sistema democrático cuando la infrarrepresentación de cualquiera de ambos sexos se aleja de la proporción natural que existe en la sociedad". Y va más allá al aseverar: "El concepto de democracia sólo adoptará un sentido real y dinámico, como corresponde a la expresión más acabada de esta forma de gobierno, cuando las orientaciones políticas sean definidas en común por mujeres y hombres teniendo en cuenta, de forma equitativa, los intereses y aptitudes de todas las personas". Una receta que, a lo que parece, no sirve para el mundo de las finanzas.
Bancaja, la de menor presencia
La distribución de plazas en las cajas todavía se aleja más de la ley estatal de Igualdad, de marzo de 2007, que impuso la paridad (40-60%) en listas electorales de todos los comicios, para enfado de los populares. Mediante esta norma, el Gobierno central se exige además el cumplimiento de la paridad en el nombramiento de puestos en la Administración. Lo cierto es que las listas electorales de 2007 respetaron la paridad, que el Consell no ha aplicado a las cajas.
Desde que en 1997 la Generalitat contó con cuota en las asambleas de las entidades financieras, la Cámara ha nombrado a 355 hombres (el 76,2%) frente a sólo 111 féminas, el 23,8%, muy lejos del 40% que habría asegurado el sistema cuotas. Caixa Carlet, que se fusionó con Bancaja, fue la más respetuosa con el equilibrio de sexos, con un reparto de 70% (21) hombres y 30% (9) mujeres. Le sigue Caixa Ontinyent, 50 hombres (72,5%) y 19 féminas (27,5%). La siguiente es la CAM, 138 varones (76,7%) y 42 mujeres (23,3%). La última es la Bancaja, con un 78,1% de hombres (146 vocales) y sólo un 21,9% de féminas, 41.
La "revolución" masculina de Camps en el caso Gürtel
El hueco dejado por Ricardo Costa tras su destitución impuesta por Génova como secretario general del PPCV y portavoz en las Corts fue cubierto por una pléyade de "hombres fuertes": Antonio Clemente, secretario general; Rafael Blasco, portavoz en las Corts, además de conseller; el alcalde de Castelló, Alberto Fabra, coordinador general del partido; José Ciscar, delegado del Consell en Alicante, como vicesecretario general; y el vicepresidente tercero del Consell, Juan Cotino, coordinador entre el partido y el Consell. ¿Alguna "mujer fuerte"? Cero.
Los cambios aplicados por Camps por imposición de Génova, que en noviembre le permitieron superar la grave parálisis política que atenazaba al Consell y al PPCV por el caso Gürtel, fueron exclusivamente protagonizados por varones.
Una situación que alguna dirigente del Partido Popular, siempre "sotto voce", ha subrayado, sin ocultar su decepción. Y es que el discurso feminista entre las populares es una suerte de "prêt à porter" para dar la batalla a la oposición también en este frente.
En los últimos tiempos la única mujer aupada a la primera línea política es la portavoz del Consell, Paula Sánchez de León, pero ésta no tiene poder orgánico. En el PP valenciano, la única fémina con auténtico poder es desde hace 25 años la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. En aquellos tiempos de oposición, hubo legislaturas en las que Barberá era la única mujer entre un grupo de Alianza Popular todo de varones.
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