EFE BERLÍN/PARÍS
El agujero financiero de Grecia podría ser mucho mayor de lo calculado hasta ahora y las previstas ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea insuficientes para hacer frente a las necesidades del país heleno. Mientras tanto, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no da por sentadas las ayudas solicitadas por Grecia a la espera de la verificación de sus planes de ahorro y el estado de sus finanzas, ayudas que, además, necesitan de la aprobación por parte del "Bundestag", el Parlamento alemán.
Por su parte, Christine Lagarde, la homóloga francesa de Schaeuble, prometió lograr que Grecia se haga responsable por "políticas económicas no adecuadas", dijo que la decisión de ayudar a Grecia es "un cóctel de indulgencia y gran rigurosidad", y agregó en una entrevista al Journal du Dimanche que los socios de Atenas vigilarían estrechamente su progreso en la restauración de sus finanzas. Lagarde, señaló que la ayuda no se abonará íntegramente de forma inmediata y advirtió de que se dará freno al proceso si hay una suspensión de pagos.
El dominical Welt am Sonntag advertía ayer de que las necesidades financieras de Grecia, que ha solicitado ya ayudas por valor de 45.000 millones de euros al FMI y la UE, podrían elevarse en realidad a varios cientos de miles de millones de euros. Añade que sólo hasta 2015 las autoridades griegas deben devolver 140.000 millones de euros de 33 emisiones de deuda del Estado, lo que preocupa a sus socios comunitarios ante la perspectiva de que las necesidades financieras de Atenas se conviertan en un saco sin fondo. Según cálculos del economista estadounidense Carl Weinberg, a la deuda de 140.000 millones euros hay que añadir otros 90.000 millones en concepto de intereses, con lo que las ayudas solicitadas al FMI y la UE supondrán un alivio mínimo y sólo transitorio. Weinberg concluye que para hacer frente a ese agujero financiero, los griegos se verán condenados durante años a destinar la quinta parte de su rendimiento económico al pago de su deuda, una carga que en crisis similares ha conducido a la bancarrota del Estado o una renegociación de la deuda.
Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, señala que "Grecia debe ahora enseñar todas sus cartas" y que el país heleno "paga ahora el precio de haber vivido los años pasados por encima de sus posibilidades".
"El hecho de que tanto la UE como el Gobierno alemán no hayan tomado todavía una decisión significa que esta puede ser tanto positiva como negativa". La concesión de las ayudas "depende únicamente de que Grecia continúe en los próximos años con el recién iniciado programa de ahorro. Esto se lo he dejado claro al ministro griego de Finanzas", afirma Schäuble.
"El Gobierno federal decidirá después de que lo haya hecho el Consejo Europeo. Aunque ya estamos haciendo nuestros preparativos", explica el ministro alemán, quien recuerda que la decisión última sobre la concesión de garantías para los créditos corre por cuenta del Bundestag.
En cuanto a las exigencias de que Grecia abandone el espacio del euro, el ministro germano de Finanzas comenta que "no nos ayudan como Gobierno federal".