VÍCTOR ROMERO VALENCIA
La escasez de recursos públicos podría poner en el mercado la finalización de obras, equipamiento y gestión de los hospitales comarcales sin finalizar en la Comunitat Valenciana. La Conselleria de Sanidad tiene prácticamente paralizados los nuevos centros de Llíria y Gandia. El primero está terminado en lo que se refiere al edificio, pero la carencias de fondos impide al departamento de Luis Rosado invertir en equipamiento y dotarlo del material y personal necesario para su puesta en funcionamiento.
Una situación similar se produce en el caso de Gandia. Sanidad proyectó antes de estallar la crisis construir un nuevo hospital y trasladar allí la plantilla y el servicio que ahora presta servicio en el comarcal Francesc de Borja. La operación es similar a la que ha realizado con la vieja y la nueva Fe de Valencia. De momento, Sanidad insiste en que no está prevista la privatización y que, en el caso de Gandia, se mantiene el calendario de actuaciones, que prevé el desarrollo completo en 2014.
En cualquier caso, la posibilidad de que los dos hospitales acaben en manos de gestores privados ha incitado el interés de los operadores habituales. Ribera Salud es el principal concesionario de la Comunitat Valenciana y participa ya en la gestión de los hospitales de Alzira, Manises, Torrevieja, Elx y Dénia. Los accionistas de Ribera Salud (Bankia y CAM) se encuentran en proceso de negociación con la multinacional sanitaria Capio para venderle la propiedad. El proceso se encuentra en fase de negociación del precio definitivo de la operación y la fórmula de financiación.
De concretarse la absorción Capio está interesado en usar Ribera Salud para expandirse dentro del negocio de las concesiones sanitaria. Hasta ahora tenía la vista puesta en Castilla-La Mancha donde la presidenta María Dolores de Cospedal ha puesto en el mercado los hospitales de Almansa, Manzanares, Tomelloso y Villarrobledo. Además, empresas privadas se harán cargo también de las ampliaciones de los centros de Albacete y Guadalajara, y del nuevo de Toledo.
Capio tiene los ojos puestos en estos concursos, pero también en otros que puedan surgir en la Comunitat Valenciana.
Pero la multinacional no es la única interesada en profundizar en el negocio de la gestión de la sanidad pública. Atitlán, el fondo de inversión que dirige Roberto Centeno (yerno del presidente de Mercadona Juan Roig), no ha renunciado a entrar en un mercado que le permitiría diver?si?ficar su actividad.
Atitlán no renuncia
Tras quedar fuera de la puja por Ribera Salud (aunque no es descartable aún algún tipo de acuerdo de colaboración) podría darse la circunstancia de que ambas compañías volvieran a verse las caras en la posible licitación de los hospitales comarcales valencianos. Atitlán, que mantiene una alianza con la aseguradora Asisa para desarrollar proyectos sanitarios, ya ha mostrado su interés por las vías de colaboración público-privada que puedan abrirse en la Comunitat Valenciana. También mantiene conversaciones con Adeslas (ahora Mutua Madrileña) para comprarle su 51 % del Hospital de Alzira (el restante 49 % lo tiene Ribera Salud). Con Alzira, Gandia y Llíria en cartera Atitlán conseguiría meter cabeza en el negocio sanitario y plantearse nuevas inversiones. Al margen de alguna inversión de capital riesgo en pequeñas empresas innovadoras, el fondo de la familia Roig aún no ha conseguido cerrar ninguna operación de calado que le permita desplegar capital en un sector distinto al de la distribución y el agroalimentario.
Pero Atitlán y Ribera Salud no serían los únicos aspirantes a una posible privatización de Gandia y Llíria. Grupos como USP Hospitales, Sanitas (que ya gestiona el hospital de Manises) o DKV (que hace lo propio en Dénia) también podrían pujar por la dotación y gestión de nuevos centros hospitalarios.