M. A. S. VALENCIA
La iniciativa de los emprendedores valencianos no entiende de malos augurios económicos, avisos de recesión ni alertas de déficit. El año más duro de la crisis -según ha reconocido hasta el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy- ha comenzado con la apertura de 880 nuevas empresas en la Comunitat Valenciana, 413 de las cuales corresponden a la provincia de Valencia. Lo mejor de esta cifra, correspondiente al mes de enero, es que a la vez que se han disparado los nuevos negocios, se han retraído un 1 % las bajas empresariales, con un dato llamativo en la provincia de Castelló, en donde cerraron un 25 % menos de negocios que en 2011, según los datos del informe Radar empresarial de Axesor.
La iniciativa empresarial en la Comunitat Valenciana, además, superó en casi ocho puntos a la media registrada en el conjunto de España (20,6 %), en donde el esfuerzo por crear nuevas sociedades llevó al nacimiento de 7.417 negocios, a pesar de que aún no se han puesto en marcha los nuevos incentivos anunciados por el ministro de Economía, Luís de Guindos, para los emprendedores, ni el futuro decreto que pretende acelerar la creación de pequeñas empresas, permitiendo que funcionen mientras se tramitan los permisos.
Lo más paradójico de los datos del mes de enero conocidos ayer es que un sector tan castigado por los cierres y los concursos de acreedores, como es el de la construcción, ha sido el que ha acaparado el mayor número de nuevas empresas -1.312 en España, casi dos de cada diez-, después del comercio al por mayor (1.588), que siempre encabeza la lista.
Uno de los sectores más castigado en enero ha sido el del ocio, que a la caída en la creación de nuevas empresas, se suma que es uno de los que registran un mayor ritmo de destrucción de sociedades, junto a los del transporte y el almacenamiento.
Curiosamente, las actividades en las que se produjo una creación de negocios superior al 50 % son las de regulación de las actividades sanitarias, educativas y culturales, las relacionadas con la captación y depuración de aguas y la pesca y la acuicultura.
La pata del tejido empresarial valenciano que no consigue corregirse es la de los concursos de acreedores, que afectaron a 86 firmas en enero, casi un 60 % más.