JORDI CUENCA VALENCIA
Dado que pretende realizar una oferta por la nacionalizada Unnim, ¿baraja Bankia interesarse por el intervenido Banco de Valencia?, le preguntaron ayer los periodistas al presidente de la entidad participada por Bancaja, Rodrigo Rato, a su llegada al Ateneo Mercantil de Valencia para recoger el premio Tolerancia 2011 que concede la Federación de Ateneos de España. Y Rato respondió que la "única oferta" que está "estudiando" la entidad bancaria es la posibilidad de hacerse con Unnim, aunque es una decisión que aún no ha tomado, ya que tiene de plazo hasta el 20 de febrero. No hubo manera de que fuera más allá. A través de Bancaja, Bankia controla el 27,5 % del Banco de Valencia, al que dejó que fuera intervenido por el Banco de España el pasado 21 de noviembre. Lo calificó entonces Bankia de mera inversión financiera, que perderá completamente si, como es previsible dadas las pérdidas anticipadas por la entidad -547 millones hasta junio-, el supervisor establece en cero su valor contable. Ya no es su guerra, a pesar de que Unnim está nacionalizada precisamente por los efectos de su también elevada exposición al ladrillo. Rato no entró al trapo ni siquiera cuando, en su intervención previa al discurso del presidente de Bankia, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, reiteró la petición de que la entidad autóctona "pueda mantener su identidad en el grupo que estuviere" tras su próxima subasta.
Rato mantiene que sus intereses en este momento de concentración del sector -recordó que , en año y medio se ha pasado de 60 entidades bancarias a 25 y anunció que en un año esta última cifra quedará por debajo de 15- pasan por Unnim. Ello a pesar de que el Gobierno ha descartado que vaya a autorizar la unión entre dos entidades que hayan recibido ayudas públicas, como es el caso de Bankia y de la catalana surgida de la integración de las cajas de Sabadell, Terrassa y Manlleu.
De hecho, tal como había hecho por la mañana en Madrid, Rato volvió a negar que mantenga conversaciones ni negociaciones con CaixaBank para una posible fusión, una de las opciones que se han barajado en el mercado en los últimos tiempos. En ello coincidió con el vicepresidente del banco catalán, Juan María Nin. Ambos restaron veracidad a una información publicada ayer por el diario El Mundo que aseguraba que la operación estuvo a punto de cerrarse. El periódico afirmaba que el presidente de CaixaBank, Isidro Fainé, y Rato ofrecieron al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, la fusión de ambas entidades en reuniones celebradas a principios de diciembre en la Moncloa y en Barcelona. El acuerdo incluía la presidencia del negocio financiero para Fainé y la de la cartera empresarial para Rato. Los políticos la habrían apoyado, pero se frenó por el temor del presidente de Bankia a que al final no fuera una operación paritaria.
Así que la firma participada por Bancaja, que mañana informará de cuáles son sus -supuestamente, elevadas- necesidades de provisiones por la reforma financiera, parece decantarse por seguir sola y recurrir a sus propios recursos o por una alianza con una entidad pequeña que le permita acceder al dinero del FROB, demorar un año el cumplimiento de las dotaciones y poder acogerse a sus reservas. Pero si el Gobierno no acepta este tipo de operaciones y los tres grandes -Santander, BBVA y CaixaBank- descartan Bankia, a la entidad, según los expertos consultados, no le va a quedar otra solución que pedir ayuda al FROB en forma de capital a tres años, que conlleva como peligro que este fondo se convierta en accionista con opción de vender los títulos a un tercero si Bankia no los recompra al cabo de los citados tres años.
El presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, por último, reclamó que "fluya el crédito" y apuntó que "son muchas las pymes [valencianas] que necesitan igualdad de condiciones y oportunidades". A este respecto afirmó que "tiene esa llave" el presidente de Bankia.