Sergio Carbó, Valencia
Para Félix el factor clave que explicaría el dinamismo de las empresas alimentarias valencianas frente a la atonía del sector en España se encuentra «en el hecho de que grandes firmas de la distribución como Mercadona, Consum o Más y Más tienen su sede en la Comunidad Valenciana y eso tira mucho del sector». Sin embargo, y a pesar de la marcada diferencias que presentan las respectivas tasas de crecimiento, la industria alimentaria valenciana comparte con la española la que probablemente sea su característica más problemática: el exceso de atomización. Según las cifras presentadas por Jordana, nada menos que el 96% de las empresas de este sector tiene menos de 50 trabajadores y «este no es el mejor tejido para afrontar la globalización», apuntó. Las soluciones para resolver este inconveniente que defendieron tanto el secretario general de Fiab como el presidente de Fedacova pasan necesariamente por las fusiones y las alianzas estratégicas entre empresas, ya que en caso contrario «la supervivencia será difícil, porque hoy en día la concentración es uno de los síntomas de competitividad», según dijo Jordana. Al respecto, el propio Jordana agregó que «el año pasado desaparecieron 1.500 empresas del sector».
Alianza con los agricultores
El secretario general de la Fiab también abogó por «institucionalizar una alianza entre las industrias y el sector agrario, puesto que no podemos andar todos los días a gorrazos por el tema de los precios». La jornada organizada por Fedacova contó con la presencia de más de trescientos empresarios y en la misma participaron un gran número de especialistas, entre ellos el presidente del Consejo General del Colegio de Veterinarios, Juan José Badiola, quien abordó durante su conferencia el impacto de las crisis alimentarias.
La federación estatal asegura que España «parece un circo»
La intervención del secretario general de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (Fiab), Jorge Jordana, para analizar, al menos sobre el papel, el presente y el futuro del sector estuvo trufada en todo momento de un marcado contenido político que sorprendió a más de uno de los empresarios asistentes a la jornada de Fedacova. Jordana lanzó diversas soflamas de muy grueso calibre contra los nacionalismos, contra la política territorial del Gobierno socialista -aunque sin mencionarlo de forma expresa- y casi contra cualquier manifestación identitaria de las comunidades autónomas. «¿Pero quién va ir al País Vasco a trabajar si se exige hablar en Euskera?, tronó Jornada después de comentar entre irónico e irritado que durante su último viaje a Andalucía ya había oído «hablar también de identidades propias».
Pero estas afirmaciones constituyeron sólo el preámbulo de lo que vendría después: «Me preocupa el modelo de España que estamos creando. España comienza a parecerse a un circo». El secretario general de la federación estatal alimentaria agregó que «hay que aclarar el asunto de las nacionalidades porque uno ya no sabe en qué país vive y todo esto crea incertidumbre y retrae las inversiones».