Efe,
Madrid
El 90% de los negocios creados con la ayuda de un microcrédito sobreviven dos años después. El crecimiento de estas ayudas ha llevado a algunas entidades a alertar del riesgo de convertirlas en un producto financiero estándar, lejos de su vocación de instrumento para la inclusión social.
Son créditos de pequeña cuantía -10.000 euros de media-, dirigidos a personas con riesgo de exclusión laboral, social y financiera, sin garantías ni avales, a un interés entre el 4 y el 6%, con un plazo de reembolso de entre 3 y 5 años, destinados a la creación de negocios capaces de generar al menos un puesto de trabajo. Según la Memoria de la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorros) de 2006, en cinco años se habían tramitado un total de 9.033 microcréditos sociales, por un importe superior a 97,2 millones de euros. Y sólo en un año, 2006, se concedieron más que en la suma de los cinco anteriores. Un 74,5% de los microcredistas son inmigrantes, un 13,4% mujeres españolas, seguidas de parados de larga duración, hogares monoparentales y jóvenes.