Europa Press, Madrid/Fráncfort
El vicepresidente de Iberdrola Juan Luis Arregui vendió acciones de la eléctrica por valor de 139,3 millones de euros en medio de los rumores acerca de posibles contactos entre ACS y EDF para crear una alianza y tomar el control de la primera eléctrica española por capitalización bursátil. En concreto, Arregui se deshizo de un paquete de 14 millones de acciones en el mercado continuo los pasados días 30 y 31 de enero y 1 de febrero. En concreto, el 30 de enero, día en que se intensificaron los rumores de movimientos corporativos después de que Financial Times publicara que EDF y ACS habrían iniciado conversaciones preliminares para lanzar una OPA sobre la eléctrica española, el también presidente de Ence vendió un total de 5,04 millones de títulos de Iberdrola a un precio de 9,68 euros. Este precio fue incluso superior al del cierre en esa jornada de las acciones de la compañía, que se situó en 9,56 euros con una subida del 3,58%. Al día siguiente, cuando el valor de Iberdrola rebotó un 6,49%, hasta los 10,18 euros por acción, Arregui redujo su participación en 5,73 millones de títulos a un precio de 10,02 euros, mientras que el 1 de febrero vendió un total de 3,23 millones de acciones a un precio unitario de 10,25 euros.
Tras estas operaciones, Arregui, principal accionista a título personal después del multimillonario belga Albert Frere (2,8%), posee un total de 90 millones de títulos de Iberdrola, representativos del 1,802% del capital, según consta en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Mientras, la bolsa española reaccionó ayer, al igual que las del resto de Europa, con descensos en sus indicadores tras conocer que el Banco Central Europa mantuvo en el 4% los tipos de interés. Madrid bajó el 1,13% y perdió el nivel de 12.900 puntos. En Europa, con el euro descendiendo a los 1,449 dólares, Londres cayó el 2,34%; Milán, el 1,86%; París, el 1,82% y Fráncfort, el 1,7%.
Incertidumbre inusualmente elevada
El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, justificó la decisión en que la incertidumbre sobre las perspectivas de crecimiento en la eurozona es "inusualmente elevada" a la vez que se han confirmado los riesgos a la baja para la actividad económica derivados de las turbulencias en los mercados financieros. El máximo responsable de la política monetaria de la zona euro reiteró que la institución permanece constantemente alerta y lista para cumplir su mandato de garantizar la estabilidad de precios y evitar la materialización de efectos de segunda ronda. El presidente del BCE apuntó que el último dato del IPC armonizado de la zona euro confirma "las fuertes presiones sobre los precios a corto plazo por el encarecimiento de las materias primas y de los alimentos" y apuntó que "en los próximos meses la inflación se mantendrá por encima del objetivo del 2% para moderarse gradualmente a finales del año".
El FMI alertó del repunte de la inflación en la zona euro y afirmó que el BCE tomó ayer la decisión correcta.