Nacido en Santiago de Compostela, a los 24 años Mariano Rajoy se convirtió en el Registrador de la propiedad más joven de España. Pero dos años después, en 1981, decidió enfocar su carrera hacia la política, y fue elegido diputado en las elecciones al Parlamento gallego por Alianza Popular.
Rajoy fue el Registrador de la Propiedad más joven de España
Durante varios años, Rajoy desempeñaría diversos cargos en las instituciones gallegas.
Ya en 1986, se presentó y fue elegido como diputado por Pontevedra para el Congreso, pero renunció para ocupar la vicepresidencia de la Xunta de Galicia.
En 1990, un año después de la llegada de
José María Aznar a la presidencia del ya Partido Popular, Rajoy fue designado vicesecretario general de la formación. El entendimiento entre ambos se hizo patente, y desde entonces el gallego se convirtió
en uno de los hombres de confianza del presidente. De hecho, con la victoria del PP en las elecciones generales de 1996, Rajoy asumió la titularidad del Ministerio de Administraciones Públicas.
En el 2002 Aznar volvió a demostrar su confianza en él y le nombró
portavoz del Gobierno, cargo que desempeñó hasta 2003, cuando fue designado por el propio Aznar como
secretario general del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno para las elecciones de 2004.
En esos comicios, le tocó poner el rostro de la derrota del
PP ante el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, lo que no impidió que fuese nombrado presidente del Partido Popular ese mismo año, cargó que reeditó en 2008, después de su segunda derrota a manos de Zapatero, en las últimas generales.
Durante estos siete años en la oposición, Rajoy ha compaginado una firme oposición al Gobierno socialista con una actitud de cierta moderación y, en muchos casos, de indeterminación ante asuntos como las medidas anticrisis o la ley de matrimonios homosexuales, aunque sí ha dejado clara su oposición a la actual ley del aborto. Pese a ser fuertemente cuestionado en sectores de su propio partido, especialmente tras su segunda derrota electoral, su estrategia de mando desde cierto distanciamiento ha calmado las aguas del Partido Popular, concentrando el poder en torno a su persona, mientras escurría el bulto de los presuntos casos de corrupción en el seno del PP.