A pesar de estar acostumbrado a manejarse en situaciones desfavorables, Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951) se enfrenta ahora su reto más difícil: evitar lo que las encuestas presagian como una contundente derrota electoral del PSOE en los comicios del 20-N. Atleta en su juventud, el cántabro deberá ahora engrasar sus habilidades de velocista para recuperar el terreno perdido.
Nacido en la localidad cántabra de Solares, Rubalcaba es Doctor en Ciencias Químicas
Rubalcaba es Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Enfocó su carrera hacia el ámbito educativo y fue profesor en varias universidades, pero ya en 1988 asumió la Secretaría de Estado de Educación y, posteriormente, el Ministerio de Educación y Ciencia.
Su capacidad de gestión y sus habilidades oratorias no pasaron desapercibidas en el seno del PSOE, y Felipe González le nombró ministro de la Presidencia en 1993. En un contexto político y social muy complicado para el Gobierno socialista, Rubalcaba fue la voz de un Ejecutivo desprestigiado por las acusaciones del GAL y la difícil situación económica del país.
Tras su paso por la oposición, el ahora candidato a la Presidencia del Gobierno fue uno de los encargados de dirigir en 2004 la campaña electoral de José Luis Rodríguez Zapatero para las generales, de las que salieron victoriosos los socialistas pese a que las encuestas auguraban una clara derrota.
Desde el Partido Popular y algunos sectores mediáticos se le acusó de instigar las manifestaciones que protagonizaron numerosos ciudadanos frente a la sede de los populares en Madrid tras los atentados del 11 de marzo, en los días previos a las elecciones generales del 14-M, mientras el Gobierno seguía sin descartar la posibilidad de la autoría de ETA.
Con la vuelta del PSOE al Gobierno, Rubalcaba fue designado portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados. Desempeñó este cargo hasta que el 11 de abril de 2006 sustituyó a José Antonio Alonso en el Ministerio de Interior. Durante su etapa al frente de esta cartera se logró una reducción significativa del número de accidentes y víctimas mortales en las carreteras, mientras el acoso del Estado conducía a ETA a uno de sus peores momentos.
Tras continuos cambios en el ejecutivo socialista, Rubalcaba fue nombrado vicepresidente del Gobierno en octubre de 2010, cargo que compaginó con la cartera de Interior y la portavocía. El cántabro se convirtió así en el hombre fuerte del gabinete.
En mayo de 2011 el PSOE sufrió una dura derrota en las elecciones municipales y autonómicas, que abrió un debate interno en el partido. Los barones del PSOE reclamaron entonces unidad y respaldaron a Rubalcaba como candidato para las generales.
Intentando ahora desvincular su figura de la del Gobierno de Zapatero, este hombre de partido, conocedor como pocos de los entresijos del poder, se enfrenta a la difícil papeleta del PSOE el 20-N.