25 de junio de 2016
25.06.2016
Elecciones 2016

Elecciones generales: ¿Qué significa el voto en blanco?

Son las opciones que tienen quienes no quieren votar a ningún partido - Se consideran una crítica a la política

26.06.2016 | 20:33
Un hombre coge una papeleta en una mesa electoral.

El voto nulo, el voto en blanco y la abstención son las tres formas de expresar el descontento con la política. Quienes no quieren votar a ningún partido y lo que desean es mostrar su escepticismo y crítica hacia las distintas opciones políticas, pueden optar por una de estas tres modalidades. Ahora bien, cabe recordar que cada una tiene implicaciones diferentes: el voto nulo y la abstención en principio no benefician a nadie, mientras que el voto en blanco siempre favorece al partido más votado.

El voto nulo

Según la Ley Electoral española, "es nulo el voto emitido en sobre o papeleta diferente del modelo oficial, así como el emitido en papeleta sin sobre o en sobre que contenga más de una papeleta de distinta candidatura. En el supuesto de contener más de una papeleta de la misma candidatura, se computará como un solo voto válido".

Se consideran también nulos los votos emitidos en papeletas "en las que se hubieren modificado, añadido o tachado nombres de candidatos comprendidos en ellas o alterado su orden de colocación, así como aquéllas en las que se hubiera introducido cualquier leyenda o expresión, o producido cualquier otra alteración de carácter voluntario o intencionado".

El voto nulo se considera un voto 'gamberro' y casi siempre es voluntario, pues la forma de votación española es muy simple. Estos votos se consideran como "voto emitido no válido" y no cuentan para realizar el reparto de escaños, por lo que no benefician ni perjudican a nadie.

Voto blanco y sus consecuencias

El voto blanco, por su parte, se da cuando dentro del sobre no hay nada. Es decir, una persona ha ido hasta el colegio electoral y en su sobre no ha metido ninguna papeleta. Según la actual Ley Electoral, esta clase de voto se considera válido, por lo que se suma a los votos obtenidos por las diferentes candidaturas para hacer el reparto de escaños.

Es aquí cuando entra en juego la Ley d'Hondt, el sistema de cálculo proporcional utilizado en el sistema electoral español. Conforme a éste, en cada circunscripción se excluye primero a las candidaturas que no hayan obtenido, al menos, el tres por ciento de los votos válidos emitidos, por lo que al incluir los votos en blanco una candidatura necesita más votos para lograr escaño.

Para entender esto, es mejor utilizar un ejemplo: en una circunscripción imaginaria en la que ha habido 1.000 votos a candidaturas, 200 en blanco y 50 nulos, teniendo en cuenta sólo los votos a candidaturas un partido necesitaría 30 votos (el 3%) para conseguir un escaño, mientras que al tener en cuenta los votos en blanco requeriría 36 (el 3% de 1.200).

Por lo tanto, en teoría, esta forma de voto desfavorecería a los partidos pequeños porque la misma Ley d'Hondt les perjudica en las circunscripciones pequeñas. Sin embargo, en la realidad ni beneficia ni perjudica porque no es común que los partidos se queden en el límite del 3% de los votos.

Ahora bien, esta clase de voto tiene un significado claro: al igual que el voto nulo se considera de enfado, el voto en blanco transmite la idea de que la persona está de acuerdo con el sistema electoral pero no le satisface ninguna opción.

En los últimos años ha surgido una candidatura llamada Escaños en Blanco cuyo objetivo es "dejar vacíos los escaños que consigamos renunciando a cualquier tipo de sueldo o subvención". Esta plataforma, que se constituyó para ejercer realmente el voto en blanco sin que beneficie ni perjudique a nadie, no incluye nombres en sus listas, por lo que esos escaños se quedarían realmente vacíos.

La abstención

La abstención es simplemente no ir a votar ni, lógicamente, introducir ningún voto. Al no haber voto, éste no se suma y no afecta a los resultados.

Sobre el significado de la abstención, en este caso es mucho más difuso, pues no se sabe por qué la persona no ha ido: si es por indiferencia, descontento con el sistema electoral, enfermedad, etcétera.

No perjudica ni beneficia a nadie, ya que el reparto se hace contabilizando tan solo los votos válidos emitidos. Un ejemplo: si sobre el censo electoral han votado un 55% de los ciudadanos con derecho a voto, el reparto se hará en base a ese 55%, por lo que la abstención no influye para nada.

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