20 de diciembre de 2015
20.12.2015
El día decisivo para los partidos políticos

Elecciones generales 2015: Reflexiones alrededor de una paella

Levante-EMV reúne a los cabezas de lista valencianos al congreso para compartir una comida el día antes de las elecciones

20.12.2015 | 15:41

Escribió Manuel Vicent que la paella es el guiso más democrático ya que es el único plato que admite una discusión seria en el momento de zampárselo: «Después del silencio de rigor que produce la primera cucharada está permitido criticar, discutir, burlarse, blasfemar, comparar, alabar o zaherir al cocinero». Cabría añadir, quizá, que el ejercicio democrático no empieza con la primera cucharada ya que las opiniones sobre el gobierno paellístico se producen desde su misma elaboración. Que si te vas a quedar sin agua, que si mete ya el arroz, que si falta fuego, que si se va a quemar... Libertad de expresión, diversidad ideológica y paciencia casi mística del cocinero.

Pero ayer Concha Pascual, cocinera y propietaria del restaurante Ca Xoret de Meliana, arrasó en las urnas, venció de una manera casi preconstitucional. Su paella, a juicio unánime de los comensales, estaba perfecta. Y ojo, el reto no era fácil porque cada comensal era de su padre y de su madre. A saber, y por orden alfabético: Ana Botella, candidata al Congreso en Valencia por el PSOE; Elena Bastidas, candidata del PP; Joan Baldoví, de Compromís-Podemos; Ricardo Sixto, de EUPV-UP; Vicente Ten, de Ciudadanos; y Yuri Aguilar, de UPyD. A los seis les había propuesto Levante-EMV y Levante TV pasar juntos parte de su primera (y última) jornada de descanso en lo que ha sido una campaña electoral especialmente dura y reñida. Sin hablar de política más de lo necesario, sólo conversar delante de una buena paella. La cosa más normal del mundo, al menos por aquí.

Todos aceptaron. El primero en llegar al barrio de Roca-Cuiper, en plena l´Horta Nord, entre los términos de Meliana y Foios, es Ricardo Sixto. En moto y con chaqueta de cuero, el candidato a mantener su sillón de diputado en Madrid ha estado echando un vistazo a las huertas que rodean Ca Xoret mientras espera a los demás. Baldoví llega a continuación, y seguidamente Yuri Aguilar, Elena Bastidas, y Vicente Ten. Saludos correctos, alguna pullita en plan «cómo has podido decir esto», pero aparente buen rollo en general. Ana Botella llega con retraso. Julio Monreal, director de Levante-EMV les da la bienvenida y les presenta a Concha y a su marido Melchor mientras los almorzadores profesionales que llenan este restaurante cada fin de semana tratan de identificar a los miembros del curioso grupo que se dirige a un reservado del local acompañado de cámaras y un señor con libreta.

El candidato de UPyD es el primero en coger sitio dejando su chaqueta en el respaldo de la silla. A su izquierda: Baldoví, Ten y Sixto. A su derecha, Botella y Bastidas, que nada más entrar se ha pedido un café cortado. «Es que estoy muerta», asegura. «Yo el día de reflexión, igual que cuando tengo un rato de descanso, suelo coger la bici y recorrer los campos „explica Baldoví al resto de comensales„. Me viene muy bien para descargar tensión. Cuando era alcalde y estaba agobiado, paraba en medio de un campo y empezaba a gritar».

Concha asoma la cabeza por la puerta de la cocina y solicita un pinche para echar la carne. La candidata del PP es la primera que se levanta y coge el pollo, el conejo y el poco de pato que le ofrece la cocinera. «A mí me enseñó mi madre a hacer paellas en el chalet que teníamos, con leña de naranjo», explica Bastidas mientras mueve la carne con soltura y decisión. «Se nota que sabe lo que está haciendo», apunta Concha. Baldoví se pide tirar la verdura. «Es fundamental para que la paella salga buena „explica„. Mañana haré en casa una paella de invierno, con alcachofa y pato, y yo mismo he cogido de mi huerta la "bajoqueta" y el "garrofó"». A él también le enseñó su madre los rudimentos de la paella. «Cuando me veía cocinar siempre me decía: "el meu Juan aprofita per a tot"».

El cromatismo ideológico determina al siguiente pinche. «El tomate lo echo yo», reclama Sixto, que se confiesa mejor comensal que cocinero. «La última paella que hice no se podía comer, así que decidí no hacer más», reconoce. Y tampoco se le dan muy bien a Aguilar, encargado de añadir los caracoles. «He hecho tres: la primera salió bien, la segunda muy bien y la tercera fue un desastre. Ahora en casa sólo me piden que pruebe el caldo por si hay que rectificar la sal».

Puesta la base, hay que esperar un rato para echar el arroz, momento que aprovechan los seis candidatos para disfrutar de los entrantes que les ha preparado Melchor: albóndigas de bacalao, ensalada con ventresca y tomate raf, y anchoas maceradas en la casa. Las candidatas popular y socialista riegan la comida con agua, el de Compromís y el de Ciudadanos comparten la cerveza, el de UPyD se decanta por el vino, igual que el de EUPV, que le añade gaseosa.

«Esta es la primera paella que voy a comer en casi un mes», comenta Bastidas dando así inicio a una conversación sobre los rigores gastronómicos de la campaña „«mucho bocadillo», confirma Ten; «muchos nervios en el estómago», añade Botella„ y desde ahí a otros rigores electorales como las horas de sueño. Alguien comenta que lo primero que hace al despertar es leer los periódicos a ver qué dicen de él y lo último que hace antes de dormir es revisar su cuenta de Twitter, con lo que la conversación vira hacia la importancia (o no) de las redes sociales en la campaña ante la presencia del director de contenidos de EPI en Valencia, Cruz Sierra. «Cualquier error que cometas se paga carísimo», señala Bastidas y de repente aparecen los nombres de Toni Cantó (número 2 de la lista de C´s) y del asesor popular Luis Salom, a quien la representante del PP confiesa no seguir. «Nunca des de comer a un "troll"„recomienda Sixto a sus compañeros de mesa„. Si alguien te insulta, retwiteas el insulto y que le machaquen tus seguidores». También se habla, claro, de posibles resultados, pero sin mucho convencimiento, como guardándose la verdadera opinión. «Vosotras dos seguro que tenéis más información, que tenéis encuestas de última hora», espeta Sixto a las candidatas. Bastidas y Botella sonríen.

Concha vuelve a asomarse y pide un voluntario para echar el arroz. Ana Botella y Vicente Ten se levantan rápidamente pero la candidata socialista, que está más cerca de la cocina, llega primero y se lleva esta efímera gloria. «Debo decir que no soy buena cocinera de paellas, pero sí que soy una excelente pinche „asegura Botella„. Mi madre, que tiene 92 años y aún cocina, me ha puesto el listón muy alto». Ten, que se encarga de tirar la alcachofa y poner el romero,presume de dotes culinarias adquiridas por vía genética. «Mi madre es de Alzira y ella le pone pelota y está buenísima. Pero a mí me gusta más la de pollo y conejo que es la que me enseñó mi padre».

La paella democrática ya está casi a punto. «En Madrid no la comerán ni les saldrá tan buena como esta. Ahí el agua tiene demasiado mineral y muy poca cal», advierte Concha. Ya todos con la cuchara de madera en la mano, vuelan los elogios hacia el trabajo colectivo. «Esto demuestra que si los valencianos nos ponemos de acuerdo, las cosas salen bien», apunta Sixto. «A partir del lunes nos harán falta muchas paellas para ponernos de acuerdo», remata Baldoví. Bastidas pide un aplauso para la cocinera que, cuando se le pregunta si ya sabe a quién votará, reconoce que hace tiempo que lo tiene claro pero que no lo va a decir. Alguien comenta que será a quién tenga el plato más lleno. Concha sonríe y se va. Prefiere que les sirva la camarera.

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