Maite Ducajú, Valencia
Simuladores de entrenamiento en el manejo de grúas o plataformas, maquetas virtuales de trenes parados en la estación o gusanos milimétricos que hacen el papel de cobayas son algunas de las investigaciones que se desarrollan en el Parque Científico de la Universitat de València. Son 270.000 metros cuadrados de los que, de momento, se utiliza una tercera parte y 23 empresas instaladas de las que nueve se han generado en el seno de la propia institución académica, lo que se denomina spin-off.
El rector de la Universitat, Francisco Tomás; el vicerrector de Investigación, Esteban Morcillo, y el director del parque, Juan Antonio Raga, informaron ayer del estado de este campus, ubicado entre Paterna y Burjassot, que ha dispuesto de una inversión de 35 millones de euros para el área científico-académica, provenientes de la Unión Europea y de los gobiernos central y autonómico así como otros quince millones para el desarrollo del área empresarial. Sus responsablea calculan la necesidad de otros 35 millones de euros para completar el proyecto. Aunque destacó que se buscan muchos tipos de ayudas y "no sólo las institucionales" dijo.
"El Parque Científico es un vivero de lo que será la nueva economía porque representa el nexo de unión entre el conocimiento que generan los investigadores y las potenciales aplicaciones que redundarán en beneficio de nuestra sociedad. Es un lugar donde las empresas se nutren de ideas" afirmó el rector.
No obstante, Francisco Tomás reconoció que las empresas valencianas son "de manufacturas" por lo que es más "difícil" plantearles la necesidad de que este conocimiento se pueda dirigir a sus proyectos. Pero destacó el reciente acuerdo para constituir el patronato del parque en el que están la Cámara de Comercio, la ConfederaciónEmpresarial, además de Bancaja y el Santander.
El responsable de la Universitat reivindicó un Pla E de Zapatero para este tipo de instalaciones ante "las dificultades" de las empresas por la crisis.
Junto a institutos de investigación, mixtos con el CSIC o exclusivos de la Universitat, centros institucionales de I+D, pequeñas y medianas empresas, este espacio cuenta con 1.350 metros cuadrados especialmente diseñados para acoger preempresas en primera fase de crecimiento. En total, se generan 1.035 puestos de trabajo. Y como explicó el rector, todas pagan un alquiler por contrato aunque "el importe es el básico para sufragar los gastos".
De las 23 empresas, catorce son externas y nueve son spin-off. La biotecnología es el área preferente, aunque las hay de sectores como el agroalimentario, biomedicina, fotónica, domótica, medio ambiente, tecnología de la información, comunicación e, incluso, psicología, indicó el director del parque.