MAITE DUCAJÚ VALENCIA
Un debate plagado de lugares comunes en el que se vislumbraron algunas diferencias es el que protagonizaron ayer los cuatro candidatos a rector de la Universitat de València. Por primera vez y casi un mes antes de que comience la campaña electoral, los aspirantes al cargo: Antoni Furió, María Antonia García Benau, Esteban Morcillo y Vicent Soler presentaron pequeños apuntes de sus líneas programáticas en el salón de actos de la Facultad de Filología. Más de 400 universitarios expectantes acudieron al encuentro.
Como mirándose por el "rabillo del ojo", los cuatro candidatos desgranaron propuestas en torno a la transparencia en la gestión, la participación estudiantil, los recursos, la reforma europea de estudios, la jubilación anticipada del profesorado o la financiación. Para los tres estamentos: el del personal docente e investigador, el de administración y servicios y el alumnado hubo ofertas y guiños.
Coincidieron en exigir al Consell que amplíe la financiación a la Universitat ante los cambios que suponen la integración en el Espacio Europeo de Educación Superior y la crisis económica así como en la importancia de contar con el campus de excelencia internacional. También se comprometieron a desarrollar el Plan de Igualdad.
Se distinguieron en sus críticas a la actuación del actual rectorado Soler y García Benau, que hablo de la necesidad de "transparencia administrativa", al que no les vincula cargo alguno. Más conciliadores fueron el vicerrector Morcillo -"en el campus de excelencia se debe reconocer el trabajo de mucha gente" indicó- y el director de su servicio de publicaciones.
El catedrático de Farmacología, Esteban Morcillo, se refirió a la importancia de la internacionalización y de realizar políticas "atrevidas" en investigación. Tras recordar el "déficit crónico" que padece la institución", aseguró que es necesario esforzarse en exigir a la Generalitat "la ejecución de sus compromisos, lograr la eficiencia y buscar nuevas fuentes de financiación".
García Benau, catedrática de Contabilidad, lanzó la creación de la "nau" de la participación, el debate presupuestario "on-line", el servicio de apoyo a nuevas tecnologías y el modelo de convivencia. Ante la nueva ordenación de los estudios, aseguró que "no se trata de hablar de calidad en abstracto sino de cambios estructurales y metodológicos".
Soler, catedrático de Economía Aplicada, cuestionó que no se hayan aplicado los estatutos en la participación estudiantil, apostó por "potenciar el consenso"y ampliar la relación con la Politécnica y advirtió a "nuestras autoridades que no podemos construir una universidad implicada en la sociedad sin recursos".
El catedrático de Historia Medieval, Antoni Furió, apostó por mayor participación estudiantil en la gestión universitaria, un campus de excelencia "consensuado y unitario" y semestres sabáticos para el profesorado. Defendió más inversión del Gobierno en la Universitat como motor para salir de la crisis.