Levante-EMV, Valencia
Las nuevas tecnologías se han puesto al servicio de estudiantes audaces que tienen la osadía de utilizar como «chuletas» los MP3 y los teléfonos móviles. El empleo de estos sistemas avanzados no han dejado en desuso otros más convencionales como sacar el libro, sin más miramiento, y copiarlo.
En este juego de ver quién es mas «listo», si el profesor que pilla o el alumno que trampea, va ganando el cuerpo docente. El curso pasado, en la facultad de Derecho de la Universitat de València hubo tres denuncias contra alumnos que intentaron copiar: en dos casos utilizando el teléfono móvil y, otro, una grabadora MP3 que contenía el temario. Como en la institución académica copiar es una falta grave, la comisión de disciplina acordó prohibir al estudiante matricularse durante un año en esta asignatura.
Con el teléfono móvil, el mecanismo se basa en el acuerdo entre dos alumnos. Uno realiza el examen y dicta las preguntas y el otro, que está en distinta sala (pasillos, aseos), le da las contestaciones con el libro abierto. También se emplean los mensajes SMS, pero este sistema es útil, sobre todo, para los ejercicios tipo test.
En los MP3 se funciona de manera similar a las chuletas de papel. Se requiere un trabajo previo y, casi siempre, costoso. En el caso de los rulos que se escondían entre la ropa o el bolígrafo se transcribía un tema o parte del temario, y en el del aparato de penúltima generación hay que grabarlo previamente. Con lo cual, algo queda en el cerebro del alumno.
Algunos profesores han propugnado, incluso, la instalación de inhibidores que impidan el uso de los aparatos en las clases, algo que todavía no ha prosperado.
Como recuerda la revista «Dise» de la Universitat, Internet también es un aliado de los estudiantes. Varias páginas «web» están dedicadas a este universo de la trampa. Allí se intercambian experiencias, sistemas, novedades.
Las clásicas siguen teniendo adeptos: desde el tradicional cambiazo al mini trozo de papel con las letras bien pequeñas para que quepa mucho en poco espacio. Además, cabe aprovechar los huecos, los bolsillos, los bolígrafos, el interior de los zapatos, la suela. Un montón de ideas que suponen un tiempo que se quita al estudio
Ante el desconcierto que se vive entre el profesorado por esta situación y otras, como las grabaciones de peleas estudiantiles, en el ámbito de los centros no universitarios, la Conselleria de Educación ha recomendado, recientemente, que se adopten las medidas que impidan que los alumnos utilicen los teléfonos en el aula.