Maite Ducajú, Valencia
Las subvenciones mensuales de la Generalitat a la Universitat de València no han sido ingresadas desde agosto, lo que supone una deuda de 60 millones de euros, según informó ayer el rector Francisco Tomás quien recordó que la institución académica necesita pagar las nóminas y a los proveedores.
Aunque la Universitat no dejará de pagar las nóminas de sus trabajadores, el rector lamentó está situación porque existen «acuerdos que no se han hecho efectivos y unas cantidades comprometidas» que la Generaliat «no ha pagado», Según explicó, el retraso causa «una disfunción» ya que la institución académica tiene que proveer con recursos propios, «que no los tiene», y, por tanto, recurrir a financiación externa para cubrir estas partidas.
Tomás pronunció estas quejas al concluir el Consejo de Gobierno de la Universitat en el que se analizó el anteproyecto de presupuestos de 1997, con un montante económico de 342 millones de euros, un 7,29% más que el presupuesto inicial de este año, y que es un aumento inferior al del año pasado en un 9,09%. El rector lo calificó de «conservador» dentro del «plan de financiación prorrogado y enriquecido por el trabajo de los investigadores y por los contratos con empresas» comentó.
Por su parte, el vicerrector de Comunicación y Economía, Enrique Bigné, destacó los recursos destinados a infraestructuras (48 millones de euros) y política científica (40 millones). El gerente, Joan Oltra, indicó que la partida más importante de los ingresos son los fondos provenientes de la Generalitat mediante el modelo de financiación (73,68%).
El Consejo de Gobierno adoptó ayer otros acuerdos como la creación del Centre de Formació i Qualitat, que llevará el nombre del profesor y filólogo Manuel Sanchis Guarner.
También se ha adherido a la declaración de la CRUE sobre la violencia generalizada en Iraq y se ha nombrado profesor emérito al catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia, Rafael Sentandreu.