Maite Ducajú, Valencia
Psicólogos y pedagogos ofrecen en estas jornadas pautas y metodologías a los profesores asistentes para prevenir los conflictos o mejorar las relaciones. «Un secreto a poner en práctica es ganar cuotas de convivencia a los alumnos con autoridad» aseguró ayer el inspector de Educación y psicopedagógo, Juan Vaello, quien habló sobre «Orientaciones metodológicas para la prevención de conflictos en el aula».
Una de las estrategias más útiles para que el profesor ponga en marcha es la de «intentar mejorar la atención en clase» que se puede conseguir desterrando hábitos como el pasar lista nada más entrar en clase o soltar una parrafada como buenos días.
Vaello ha comprobado que, en cambio, funciona pedir pequeñas respuestas por escrito, lo que es «incompatible con la distracción» apunta; una mejor movilidad del profesor dentro del aula; modificar la distribución de los alumnos, evitando zonas de escondite o camuflaje e intentar una mayor cercanía con el estudiante.
Este inspector educativo está convencido de que «el profesor con motivación, que conecta con sus alumnos tiene mucho poder para hacerles cambiar» señaló.
«Propongo que el profesor, fundamentalmente, sepa gestionar las condiciones presentes en el aula. Debe procurar mejorar el nivel de convivencia, el emocional, de atención. Cuando lo logra, la consecuencia inmediata es que mejora el nivel académico de los estudiantes» explica el psicopedagógo para quien, también, es necesario «aprovechar los conflictos» que puedan darse para «entrenar a los alumnos en habilidades que no tienen como el respeto, autocontrol, la responsabilidad, empatía, la capacidad para superar la adversidad, el esfuerzo. Todo eso se puede entrenar».
La catedrática de la Facultad de Psicología y vicerrectora de la Universitat, Vicenta Mestre, se refirió al programa que desarrollan en centros escolares para educar en la interculturalidad. Como ya informó Levante-EMV, un estudio previo ha contrastado que los alumnos de colegios con más niños inmigrantes son menos solidarios.
Ahora, ha elaborado un programa dirigido a tutores para enseñarles a identificar emociones y sentimientos con el fin de darles mecanismos para una resolución eficaz. «Se trata de prevenir agresividad impulsiva así como de desarrollar empatías y comprensión en el otro» indicó la catedrática. En su opinión, falla «el respeto a la diferencia, la empatía (ponerse en lugar del otro) por lo que es necesario aprender a comprender la diversidad como algo enriquecedor».
El psicopedagógo del instituto Campanar Javier Agustí, que en su intervención de hoy ofrecerá propuestas organizativas para mejorar la convivencia, aconseja «una participación activa de los alumnos» así como que «no haya actuaciones (positivas o negativas) sin consecuencia. Que no haya impunidad. No digo tolerancia cero porque no la crea, pero que no haya nada que no tenga respuesta, tanto con un castigo o con una explicación. Si es necesario, se les llama la atención» afirmó.
Agustí, que defiende «una autoridad no arbitraria», es un defensor de la mediación de los conflictos en el aula a la vez que subraya la aplicación de la «recuperación, reconciliación, resolución». Además, recuerda que el centro escolar es el lugar donde se enseñan los contenidos, mientras que la convivencia depende de muchos otros elementos. «No debe recaer toda la convivencia en la escuela» concluyó.