Efe, Madrid
El presidente rumano, Traian Basescu, aseguró ayer que Rumanía no tolerará que ningún estado miembro de la UE trate a los rumanos como inmigrantes, y añadió que tampoco aceptará restricciones a la libertad de circulación de la minoría gitana, al tratarse ya de ciudadanos europeos.
Basescu, quien participó en Madrid en el Foro de las Asociaciones de los Rumanos de Europa y América del Norte que se celebró en Alcalá de Henares, recordó que los rumanos son ya, a todos los efectos, ciudadanos europeos, por lo que su país rechazará "cualquier enfoque de un Estado miembro que desee tratarlos como inmigrantes".
El presidente de Rumanía quiso poner "el dedo en la llaga" al hablar de la minoría gitana, a quien -recordó- se les presta "la misma atención que a los demás rumanos", por lo que advirtió que su país no aceptará "restricciones a su libertad de movimientos y circulación".
Según Basescu, en algunos países como Irlanda o España la minoría gitana rumana ha sido muy bien integrada, por lo que instó a Europa a comprender que "ellos representan una realidad de Europa y tenemos que encontrar soluciones".
En relación con la posibilidad de que el Gobierno español amplíe el uno de enero de 2009 por otros tres años la moratoria a la entrada de trabajadores rumanos en España, Basescu se mostró "optimista", y consideró que la mejor solución es que no se prolongue.
Para ello, aportó el argumento de que ya no existe un flujo de mano de obra desde Rumanía hacia España, lo que elimina el riesgo de aglomeración de mano de obra en el mercado laboral español, y consideró que mantener la moratoria "no hará más que hacer que permanezca oculto un número importante de personas que no trabajan oficialmente en España".
Basescu recordó que actualmente hay muchas empresas españolas que actúan en el mercado rumano y que algunas el próximo año se presentarán a subastas para grandes proyectos de autopistas o proyectos que prevén regular el trayecto de ríos, todo ello financiado con fondos europeos. "Si identificáramos esa mano de obra que ahora trabaja en la economía sumergida, junto con los empresarios españoles podríamos traerla a Rumanía para ofrecerle empleo en los contratos de las empresas españolas allí".