MIGUEL MANSO MADRID
Su padre fue el último presidente de la diputación provincial de Mallorca y su abuelo alcalde de Palma tras la Guerra Civil. Ahora su jefa es una ministra socialista con deje nacionalista. ¿Cómo lo lleva?
De mis padres, de mi abuelo y del resto de la familia aprendí el sentido de la responsabilidad y del servicio a la sociedad. Que tengamos una ministra de Defensa refleja la extraordinaria evolución de la sociedad española y de sus Fuerzas Armadas.
¿Hay diferencias entre estar a las órdenes de un hombre o de una mujer?
Normalmente he obedecido a mi madre y a mi mujer. He estado bajo las órdenes de tres ministros, cada uno con su forma de ser, y no encuentro diferencias.
¿Es posible un Ejército paritario?
En el Ejército se busca la capacidad y la disponibilidad. Han transcurrido 20 años desde la incorporación de la mujer y el resultado es positivo. Actualmente, junto con Francia, somos el país europeo con el mayor porcentaje de mujeres. La media es de un 16%, aunque hay unidades donde se alcanza el 20% y en otras, más exigentes desde el punto de vista físico, se reduce al 6%.
¿Con la crisis tienen más donde elegir?
La crisis, desgraciadamente, nos afecta a todos, pero es cierto que han aumentado las solicitudes. Intentamos que los que entran sean más vocacionales y encuentren una profesión atractiva y con buen futuro. Buscamos que se queden y disfruten. Con quince peticiones por plaza, alguno no entrará.
¿Qué sintió cuando el nuevo lehendakari Patxi López les invitó a su toma de posesión en Gernika?
Refleja la normalidad institucional. Pero ya el anterior lehendakari nos invitó a un acto en memoria de las víctimas del terrorismo en el Parlamento vasco.
Usted estuvo en Iraq y Bosnia. ¿Salidas como la protagonizadapor España en el país asiático y la que se producirá en los Balcanes dejan desamparada a la población civil?
No, porque fueron repliegues previamente advertidos y las propias fuerzas que están en el territorio cubrieron el hueco que dejamos. Es una decisión política y nos limitamos a cumplir las órdenes.
Pero usted, que conoce el terreno, ¿cree que Kosovo aguantará en paz sin tropas de intermediación?
La decisión corresponde a los grandes expertos en política y estabilidad. La situación en Kosovo ha mejorado pero, probablemente, es pronto para decir si se puede o no se puede.
Con el anuncio sorpresivo de nuestra repliegue en Kosovo, ¿perdimos credibilidad ante nuestros aliados?
Se advirtió a los aliados que nos íbamos a replegar. La credibilidad no la perdemos porque, desde el punto de vista militar, los aliados y nosotros entendemos que es una decisión política que debemos cumplir. Además, esta credibilidad la mantenemos por el excelente trabajo que hemos desempeñado en misiones de paz desde 1989.
Con el caso del Yak-42, ¿qué se pone de manifiesto, la falta de diligencia de los políticos o la de algunos altos mandos?
Los militares tenemos como norma sacar lecciones aprendidas. Sin duda, de este desgraciado accidente hemos aprendido a no repetir situaciones de este tipo. Ha habido errores, pero estoy convencido de que ninguno fue por mala fe.
¿Las prisas por repatriar los cuerpos y zanjar el asunto políticamente motivó las equivocaciones en las identificaciones?
Es un tema donde la Justicia ya se ha pronunciado. Hay que evitar que se reproduzcan errores de este tipo.