EFE MADRID
El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró ayer que la decisión del Gobierno sobre Garoña será "coherente" con su compromiso electoral, que pasa por la "sustitución gradual, ordenada y razonable" de la energía nuclear en favor de las renovables, siempre que se garantice el suministro. En la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Zapatero reiteró la misma respuesta que dio el martes en el Senado, a pesar de que el diputado Joan Herrera, de ER-IU-ICV, le pidió que fuese más explícito y que anunciase "ya" que Garoña dejará de funcionar cuando cumpla los 40 años, es decir, en 2011.
Zapatero insistió en que el Ejecutivo respetará los procedimientos legales establecidos para tomar una decisión y, para ello, está estudiando el informe del Consejo de Seguridad Nuclear favorable a la continuación de la central durante diez años más, aunque con condiciones.
El presidente del Gobierno recordó que este dictamen, que es preceptivo, aborda solo lo que afecta a la seguridad "y no aspectos de otra índole que deben tenerse en cuenta para tomar una decisión, como la política energética". "Lo que le puedo asegurar una vez más es que voy a cumplir el programa electoral en este tema", subrayó Zapatero.
Informe apalabrado con Industria
Por su parte, el líder del PP, Mariano Rajoy, acusó al presidente del Gobierno de haber "creado un lío muy considerable" con la decisión que deberá tomar respecto a mantener actividad en Garoña o decretar su cierre y, en aras del "sentido común", le pidió que la mantenga abierta.
También el ex presidente del Gobierno Felipe González se mostró partidario de la prórroga de la central y afirmó que el Ejecutivo puede "decidir lo que quiera" sobre su cierre, puesto que la vida útil de esta instalación puede prolongarse durante otros diez años.
Por su parte, Greenpeace denunció que el informe del CSN en el que se abogaba por la prórroga de las actividades de Garoña otros diez años está "apalabrado" con el Ministerio de Industria. Mientras, los trabajadores de la central comenzado a concentrarse contra este cierre y piden el mantenimiento de la actividad.
La empresa invertiría 150 millones en 10 años
Mantener en funcionamiento la central de Garoña supondrá unas inversiones adicionales de unos 150 millones de euros en los próximos diez años, así como el mantenimiento de más de 700 empleos directos y cerca de 400 indirectos. Así lo asegura la empresa propietaria, Nuclenor, en su informe en el que agrega que además la planta atómica supone 35 millones de euros al año, es decir, 350 millones en diez años, de impacto directo en concepto de servicios, compras, contrataciones, generación de empleo, tasas e impuestos asociados a su actividad.