OTR PRES MADRID
La austeridad en el gasto es clave para el Gobierno. La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, prometió ayer austeridad en la gestión del gasto público, excepto en las partidas de gasto social y productivo, de cara a un año "especialmente difícil" como el 2010, que será también cuando empiece a iniciarse "ligeramente" la recuperación económica. La ministra asegura que en las últimas semanas se han registrado "algunas señales positivas" que pueden suponer el primer paso para la normalización de los mercados. La responsable de Economía logró sacar adelante el techo de gasto propuesto por el Gobierno socialista para elaborar los Presupuestos Generales del Estado del año 2010 gracias al apoyo de Coalición Canaria (CC) y UPN y a las abstenciones de CiU, IU-ICV, BNG y Nafarroa Bai. En contra se manifestaron el PP, el PNV, Esquerra Republicana (ERC) y UPyD. En total, el texto contó con 172 votos a favor, 159 votos en contra y 15 abstenciones.
Salgado, afirmó que la austeridad del gasto será un compromiso "clave" del Gobierno para el año que viene, y permitirá reconducir las cuentas públicas hacia el equilibrio y el "saneamiento estructural".
En su intervención en el pleno del Congreso explicó que el gasto del Estado de este año llegará a los 192.220 millones de euros y el año que viene se prevé que no supere los 182.439 millones, lo que supone un descenso del 4,6% y refleja el "importante esfuerzo de austeridad que se va a hacer". Asimismo, se refirió a la caída del 14,2% que experimentarán los ingresos del Estado y a la caída que seguirán registrando las principales figuras impositivas, a pesar de que será más atenuada que la de 2009.
Salgado aseveró que el Gobierno seguirá llevando a cabo una política fiscal "exigente", orientada a consolidar la recuperación económica y la sostenibilidad presupuestaria en el medio plazo.
La aprobación del techo de gasto para 2010, se produjo finalmente entre reproches de la casi totalidad de los grupos parlamentarios. Pero al ser aprobado, sigue su tramitación parlamentaria y pasará a debatirse el próximo martes en el Senado, donde tendrá que someterse a una nueva votación antes de ser convalidado.
Antes de la votación, los portavoces de los distinto partidos contestaron a Salgado. Así, el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, acusó a la sucesora de Pedro Solbes de haber logrado "en tres meses pasar a la historia" por llevar a las finanzas públicas a su mayor déficit, mientras España ha pasado de dar un ejemplo de creación de empleo a lo contrario.
Por su parte, el diputado de CiU Josep Sánchez Llibre defendió la abstención "altamente crítica" de su formación ante unos planteamientos "poco creíbles", marcados por el "poco rigor" de las previsiones ofrecido por el Gobierno socialista.
El diputado de ICV Joan Herrera anunció la abstención de su formación porque "cumple los compromisos" y advirtió que esta posición es un mensaje al Gobierno para que sea consciente "de que puede hacer una política fiscal de izquierdas", pese al desencuentro del pasado martes.